viernes, 26 de febrero de 2016

Bicentanario del nacimiento del Padre de la Patria Matías Ramón Mella

                                               





Matías Ramón Mella
Matías Ramón Mella

Matías Ramón Mella
Años de servicio
1835-1864
Apodo
Mella
Lealtad
Los Trinitarios, Causa Dominicana
Participó en

Nacimiento
25 de febrero de 1816
Bandera del Imperio Español
 Santo Domingo
Fallecimiento
4 de junio de 1864
(48 años)
Bandera de la República Dominicana
 Santiago
Ocupación
Político y militar



Matías Ramón Mella Castillo (Santo Domingo, 25 de febrero de 1816 - Santiago, 4 de junio de 1864) fue un militar, político y activista dominicano. Es considerado uno de los Padres de la Patria de la República Dominicana junto a Juan Pablo Duarte y Francisco.
Como miembro del movimiento independentista, Mella encarnó la expresión militante y decidida, siendo conocido por haber disparado su trabuco la noche del 27 de febrero de 1844 en la Puerta de la Misericordia, que dio comienzo de esta forma a la revuelta por la independencia del país.
De los fundadores de la República, Mella fue el más apto para las actividades militares. Su habilidad como estratega contribuyó significativamente a lograr la independencia dominicana, hecho que puso fin a la ocupación haitiana.
Más tarde, se incorporó al movimiento restaurador contra la anexión a España, realizada por el terrateniente Pedro Santana en 1861. Fue Vicepresidente del país entre 1863 y 1864.
Familia y primeros años
Mella nació el 25 de febrero de 1816 en Santo Domingo, hijo de Francisca Castillo y Antonio Mella Álvarez.
En 1835, en plena dominación haitiana, fue nombrado "Preposé", o encargado de la comunidad de San Cristóbal. Allí se dedicó al negocio del corte de madera, actividad de la que también se ocupaba Antonio Duvergé, lo que hace suponer que ambos líderes se conocieron entonces. Mella era hábil con el sable y la espada.
Hacia 1836, contando veinte años de edad, Mella contrajo matrimonio con Josefa Brea, quien pertenecía a una familia importante del país y con quien procreó 4 hijos: Ramón Matías, Dominga América María, Antonio Nicanor e Ildefonso. Según un testamento del 5 de mayo de 1859, ninguno de los dos aportó grandes bienes al matrimonio. Al parecer adquirió sus bienes y propiedades estando casado, parte de ellos por vía hereditaria tras el fallecimiento de su padre en febrero de 1837.
Vida política y militar
El 1 de marzo de 1844 se integró como miembro de la recién creada Junta Gubernativa Provisional durante la Primera República y pocos días después partió para el Cibao, donde asumió el cargo de gobernador de Santiago y delegado de la Junta Central Gubernativa, convirtiéndose en el jefe político y militar de la región más importante del país. Ostentó el rango de General del Ejército Nacional e hizo venir a José María Imbert desde Moca, quien lo auxilió como "mano derecha" en el mando militar.
Al dar comienzo la Batalla de Santiago, Mella, que no se encontraba en el campo de batalla, impartió las primeras instrucciones y escogió a Imbert como lugarteniente.
Cuando Faustin Soulouque invadió el país, Mella se incorporó al ejército, destacándose en la Batalla de Las Carreras, y pasó a ser secretario de Pedro Santana. Luego de la renuncia del presidente Manuel Jiménez y la elección de Buenaventura Báez como presidente, en septiembre de 1849, Mella fue nombrado Secretario de Estado de Hacienda y Comercio.
Al surgir la enemistad entre Santana y Báez, Mella decidió seguir al lado del primero. Sin embargo, la obstinación de Santana por querer anexar el país a España los enemistó para siempre. Entre 1849 y 1861, Mella rechazó a Santana y su proyecto de anexión.
Mella desempeñó los cargos de Comandante de Armas, Ministro de la Guerra, Gobernador de Santiago, Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario en Misión Especial frente al Gobierno español. En julio de 1856 se le encomendó preparar un proyecto de ley para organizar el ejército.
Miembro de La Trinitaria
Aunque no se sabe cuándo conoció a Duarte, una vez fundada La Trinitaria, se adhirió a ella en calidad de miembro mediante un comunicado, junto a Sánchez y Félix María del Monte. Duarte vio en Mella un discípulo de condiciones excepcionales y lo designó como sustituto de Juan Nepomuceno Ravelo cuando éste fracasó en las gestiones de llegar a un acuerdo con los dirigentes haitianos con la finalidad de organizar el movimiento de "La Reforma".
Guerra de independencia
En enero de 1843 fue comisionado por Duarte para trasladarse a la villa haitiana de Los Cayos de San Luis, al sur de la isla, para tomar contacto con los revolucionarios reformistas adversos al presidente Jean Pierre Boyer.
Convocó e hizo posible una alianza entre los trinitarios y los reformistas haitianos que combatían a Boyer. Esto trajo como consecuencia, el 16 de enero de 1844, que se firmara el acta de separación, que proclamó la necesidad de separarse de la opresión haitiana y oficializó la unión de liberales y conservadores. Durante la guerra de independencia ocupó la región norte para impedir la penetración haitiana.
Guerra por la Restauración
Una vez declarada la independencia, Mella proclamó a Duarte presidente de la Junta Central Gubernativa con la finalidad de evitar que algún partidario del colonialismo ocupara el poder. Esta actitud provocó que Pedro Santana lo expulsara del país.
Mella regresó al país en 1848 amparado en la amnistía del presidente Manuel Jiménez y se unió a los conservadores liderados por Pedro Santana, hasta que en 1861, ya ante la eminente anexión a España, se adhirió a los restauradores.
En agosto de 1863 viajó al sur, atravesando la Cordillera Central por Constanza, con el encargo de organizar las tropas restauradoras dirigidas por Pedro Florentino. Durante la restauración fue designado Ministro de la Guerra y elaboró un manual de guerra de guerrillas en enero de 1864.
Muerte
Mella se desempeñaba como vicepresidente de la República Dominicana cuando, en pleno Grito de Capotillo, enfermó de disentería. Poco antes de morir pidió que sus restos fueran envueltos en la Bandera Nacional y pronunció estas palabras: “Aún hay patria, viva la República Dominicana”.

Murió el 4 de junio de 1864, en extrema pobreza, en una pequeña casa cercana a la Fortaleza San Luis, en Santiago, siendo enterrado cubierto por la dominicana como fuera su deseo. Sus restos se encuentran, junto a los de Duarte y Sánchez, en el Altar de la Patria. De las tres grandes figuras próceres del siglo XIX, fundadores de la República, Matías Ramón Mella representó la expresión militante y decidida y el más adaptado a las actividades políticas de una sociedad precapitalista.


 Himno a Matías Ramón Mella

    No fue nunca la divisa del instinto de matar
    Ni fue el rígido instrumento de la fuerza militar
    provocando las groseras ambiciones del poder:
    Fue tu espada la divisa del honor y del deber.

    Fiel discípulo de Duarte, comprendiste el ideal,
    y sirviendo los destinos de la causa nacional,
    disparaste tu trabuco, que rugió como León,
    despertando las conciencias y clamando redención.

   La Bandera fue tu culto, la Bandera fue tu altar,
   y dijiste: "Cuando vaya para siempre a descansar,
   que ella envuelva mi cadáver...” y moriste con honor,
   en los brazos siempre abiertos de la enseña tricolor.

  Y después cuando quisieron, de la fosa recoger,
  tus cenizas veneradas, un milagro pudo ser:
  encontraron la bandera, la bandera tricolor,
  reviviendo en sus matices la grandeza de tu amor.


Ramón Matías Mella

(Ramón Matías o Matías Ramón Mella; Santo Domingo, 1816 - 1864) Líder de la independencia dominicana. En 1838, dieciséis años después de que toda la isla de La Española fuera unificada bajo el dominio de Haití, Mella participó junto con otros patriotas dominicanos (entre los que cabe destacar a Juan Pablo Duarte y a Francisco del Rosario Sánchez) en la fundación de La Trinitaria, sociedad secreta de ideario liberal y separatista cuyo objetivo era la independencia de la mitad oriental de la isla (la actual República Dominicana).

Junto con Francisco del Rosario Sánchez, Mella lideró en 1844 la proclamación de la independencia y formó parte del gobierno provisional, pero, tras la victoria en Azua, el conservador Pedro Santana se hizo con la presidencia y decretó el exilio de los trinitarios. Con la amnistía de 1848 regresó al país y desempeñó importantes cargos militares y civiles en la nueva República. Totalmente contrario a la anexión a España, consumada en 1861 por iniciativa del presidente Santana, llegó a participar en la Guerra de Restauración (1863-1865), pero falleció antes de ver restaurada la República.
Biografía
Desde los tiempos de Cristóbal Colón, que arribó a ella en su primer viaje, la antigua isla de La Española (actualmente isla de Santo Domingo) había quedado sometida al dominio español. En 1697, con la firma de la Paz de Ryswick, la mitad occidental de la isla (el actual Haití) pasó a la corona francesa. Cuando, a principios del siglo XIX, se inició el proceso que conduciría a la emancipación de la América hispana, los más de doscientos años de colonialismo español y francés (y otras circunstancias históricas) habían imprimido una personalidad diferenciada a las dos partes de la isla.
La independencia de La Española fue un proceso largo y convulso, con avances y retrocesos; se sucedieron las revueltas populares, los levantamientos armados y las intervenciones de las antiguas metrópolis y de las potencias enemigas de las primeras. En 1822 la situación parecía estabilizada: la independencia se había consolidado y la totalidad de la isla era gobernada con mano dura por el dictador haitiano Jean Pierre Boyer, para quien el país era uno e indivisible.
Para Juan Pablo Duarte y los demás miembros de La Trinitaria, imbuidos del ideario nacionalista y liberal que llegaba de Europa, la antigua parte española de la isla poseía una identidad propia y debía convertirse en un estado independiente. Desde 1838 se dedicaron a la difusión de estas ideas, que hallaron más eco entre la población que entre las élites. Dentro de La Trinitaria, el joven Ramón Mella, que contaba entonces 22 años y regentaba un negocio maderero, se ganó pronto el aprecio de Duarte, que lo consideraba uno de sus hombres más capaces.
Entretanto, la aceptación de Boyer había empezado a menguar a causa de la desmesurada elevación de los impuestos, cuyos beneficios no revertían en la población sino en Francia, a la que Boyer había prometido una compensación a cambio de reconocer la independencia. De este modo surgieron, en el mismo Haití, grupos de oposición al régimen de Boyer.
La independencia
En enero de 1843, Juan Pablo Duarte encargó a Ramón Mella la misión de trasladarse a Los Cayos (Haití) para pactar con los opositores haitianos el apoyo de los patriotas dominicanos al movimiento de La Reforma, que encabezaba el líder opositor haitiano Charles Rivière-Hérard. En marzo del mismo año, Mella participó en una reunión en Santo Domingo que culminó con la proclamación del apoyo a dicho movimiento; juntos consiguieron derrocar a Boyer ese mismo mes. Aunque Hérard se había valido de la ayuda de los independentistas dominicanos, nunca compartió sus ideas, e inmediatamente mandó encarcelar a Mella en Puerto Príncipe (Haití).
Sin embargo, en esta misma ciudad estalló una rebelión contra Hérard, que pudo dominar la sublevación con la ayuda de Mella y sus veteranos encarcelados, por lo que en agradecimiento los liberó. Mella y sus seguidores marcharon hasta Santo Domingo y se hicieron con la parte oriental de la isla, de cultura y lengua española; y, en febrero de 1844, declararon formalmente la independencia respecto a Haití y proclamaron la República Dominicana.
Se cuenta que aquella noche del 27 de febrero de 1844, cuando se encontraba reunido con otros conjurados en la puerta de La Misericordia, Matías Ramón Mella atinó a disparar un trabucazo ante la vacilación que amenazaba dar al traste con los propósitos independentistas. «No hay tiempo de retroceder -parece ser que dijo-. Habremos de ser libres o morir, es la consigna. ¡Viva la República Dominicana!» Y enseguida disparó su trabuco. Posteriormente, los patriotas marcharon hacia el baluarte de San Genaro (hoy puerta del Conde), en donde otro patricio, Francisco del Rosario Sánchez, proclamó el nacimiento de la República Dominicana.
Ramón Mella formó parte de la Junta Central Gubernativa, gobierno provisional presidido por Francisco del Rosario Sánchez. Nombrado coronel del nuevo ejército nacional, su principal labor fue el reclutamiento de hombres y la organización y distribución de los efectivos disponibles para repeler la inminente invasión haitiana. Pero no fue Mella quien libró la batalla decisiva: el 19 de marzo Pedro Santana, un terrateniente conservador unido a la causa independentista, derrotó a los haitianos en Azua. El prestigio obtenido con esta victoria le permitió, con el apoyo del sector conservador de la Junta, asumir la presidencia de la República (1844-1848) y apartar a los liberales: declaró traidores a Mella, Duarte y Sánchez y los condenó al exilio.
La Primera República
La amnistía decretada en 1848 por el presidente Manuel Jiménez (1848-1849) le permitió regresar al país. A lo largo de la Primera República Dominicana (1844-1861), Ramón Matías Mella sirvió en el ejército y a los presidentes que se alternaron en el poder durante esos años: Buenaventura Báez y especialmente Pedro Santana, con quien se había reconciliado. Le fue confiada la secretaría de Hacienda y Comercio y el ministerio de Guerra, y ejerció como gobernador y embajador.
La sintonía con Santana finalizó abruptamente cuando, al final de su tercer y último mandato (1858-1861), decidió anexionar la República a España; pretendía con ello acabar con la amenaza que los continuos intentos de invasión de los haitianos representaban para la soberanía del país, y también perpetuarse en el poder, pues recibió de la corona española la gobernación de la Provincia de Santo Domingo. La decisión de Santana desataría la Guerra de Restauración (1863-1865): los independentistas o restauradores (pues se proponían restaurar la Primera República) se alzaron en armas contra la sumisión a España.
Al producirse el Grito de Capotillo (16 de agosto de 1863), acción que dio inicio a la guerra, Ramón Matías Mella se incorporó de inmediato al movimiento restaurador; se ocupó de nuevo de la organización de los efectivos militares y ocupó la vicepresidencia de la República en el gobierno de la Restauración. Ya muy enfermo, se mantuvo en este cargo hasta su deceso en 1864, sin llegar a ver la definitiva restauración de la República.

Matías Ramón Mella
Historia, República Dominicana

Matías Ramón Mella y Castillo (1816-1864). Militar y patriota que tuvo una participación decisiva en los hechos de la Independencia. Es considerado uno de los Padres de la Patria de la República Dominicana junto a Juan Pablo Duarte y Francisco del Rosario Sánchez.
Nació el 25 de febrero en la ciudad de Santo Domingo. Fueron sus padres Antonio Mella Álvarez y Francisca Castillo. En 1835, a los 19 años de edad, fue nombrado encargado de la común de San Cristóbal, lugar donde se dedicó también al negocio del corte de madera, actividad de la que se ocupaba Antonio Duvergé, lo que hace suponer que ambos se conocieron desde entonces. Mella desde joven demostró habilidad con el sable y la espada.
En 1838, Mella participó con Juan Pablo Duarte y Francisco del Rosario Sánchez en el movimiento clandestino La Trinitaria, sociedad secreta que tenía el objetivo de derrocar el régimen del dictador haitiano Jean Pierre Boyer. Todavía en 1842 residía o visitaba con frecuencia San Cristóbal ligado al negocio del corte de madera.
En enero de 1843 fue comisionado por Duarte para trasladarse a la villa haitiana de Los Cayos de San Luis, al sur de la isla, para hacer contactos con los revolucionarios reformistas adversarios del presidente Boyer. Esta táctica correcta de Duarte de aliarse con los enemigos de Boyer, encontró en Mella un agente capaz de sumar a los militares y civiles que encabezados por Charles Herard, querían el derrocamiento del presidente de la República que tenía más de veinticinco años en el poder, y cuyo mandato se había convertido en una represiva dictadura.
Luego del derrocamiento de Boyer, Mella se trasladó al Cibao Central como agente propagador del ideal republicano. Cuando Charles Herard, como presidente de la República, visitó la parte oriental, ordenó la prisión de Mella, Rafael Servando Rodríguez y el sacerdote Juan Puigbert, acusándolos de querer destruir el ejército y los remitió a Puerto Príncipe donde permanecieron dos meses detenidos, regresando en septiembre a la parte oriental.
En ausencia de Duarte y de Sánchez, los sucesos se precipitaron y se activaron los preparativos revolucionarios. En enero de 1844 ayudó a Sánchez, jefe del Movimiento, a redactar el Acta de Independencia y, a sugerencia suya, se la llevó a Tomás Bobadilla para su revisión.
El 16 de enero de 1844 se firmó el acta de separación, en la cual se proclamó la necesidad de separarse de la opresión haitiana y se hizo oficial la unión de liberales y conservadores. Durante la guerra de independencia, Mella ocupó la región norte para impedir la penetración haitiana. Junto a sus seguidores marchó hasta Santo Domingo, se adueñaron de la parte oriental de la isla, y declararon formalmente su independencia de Haití y la proclamación de la República Dominicana en febrero de 1844.
La noche del 27 de febrero Mella se reunió con otros conspiradores en la Puerta de la Misericordia y disparó su trabuco en el hecho conocido históricamente como "El trabucazo", que movilizó a los trinitarios y disipó las dudas que en ese momento amenazaban con llevar el movimiento al fracaso. Después del disparo, los trinitarios marcharon hacia el Baluarte de San Genaro (hoy Puerta del Conde), donde Francisco del Rosario Sánchez, proclamó el nacimiento de la República Dominicana. Este hecho se convirtió en el principio del fin de la invasión haitiana.
Establecida la soberanía de la nación, fue instalada la Junta Central Gubernativa con la participación de liberales y conservadores. Electo el 1° de marzo miembro de ese primer gobierno colegiado, fue enviado al Cibao como gobernador del Distrito de Santiago y delegado de la Administración. Con esto se convirtió en el jefe político y militar de la región más importante del país. Alcanzó el rango de General del Ejército Nacional y nombró a José María Imbert su mano derecha en el mando militar.
A mediados de marzo llegó Teodoro S. Heneken, procedente de Cabo Haitiano, y advirtió a las autoridades las intenciones de invasión por parte de Haití. Mella fue receptivo a los informes del viajero y dejó instrucciones a Imbert, a quien escogió como lugarteniente, de lo que debía hacer y se fue a recorrer la región para reclutar hombres y tomar posiciones, lo que reveló su gran capacidad militar organizativa. Cuando comienza la batalla de Santiago, aunque Mella no se encontraba presente en el lugar del combate, se le atribuye parte del triunfo por haberla organizado.
Por esta época, adquirió unos predios agrícolas en Jamao, Puerto Plata. Después de la victoria de Azua el 19 de marzo, los acontecimientos tomaron un giro diferente. Duarte se presentó en el Cibao y Mella lo proclamó presidente de la República. Esa acción rompió el equilibrio de las fuerzas que dirigían la joven república y terminó imponiéndose el sector social más atrasado, encabezado por Pedro Santana y Tomás Bobadilla. Los auténticos héroes nacionales son declarados traidores a la patria, apresados y expulsados de por vida del territorio nacional. Regresó en 1848 junto con Sánchez, amparado por la amnistía decretada por el Presidente Manuel Jiménez. Militó en el partido del general Santana. Cuando Faustin Soulouque invade el país, Mella se incorporó al ejército, destacándose en la Batalla de Las Carreras y termina siendo secretario de Pedro Santana.
Luego de la renuncia del presidente Jiménez y electo Buenaventura Báez, en septiembre de 1849, es nombrado Secretario de Estado de Hacienda y Comercio. Con la enemistad entre Santana y Báez, Mella decide seguir al lado del primero; siempre prefirió los ideales de Santana antes que los de Báez, pero la obstinación de Pedro Santana por querer anexar el país a España los enemistó para siempre.
En 1854 aceptó ser enviado a España para gestionar el reconocimiento de la independencia u obtener el protectorado. A su regreso, en 1855, Pedro Santana lo nombró Ministro de Guerra, oferta que rechazó. En julio de 1856 se le encomendó preparar un proyecto de ley para organizar el ejército. En enero de 1860 rompió con Santana y marchó nuevamente al exilio. Al año siguiente, de regreso en el país, expresó su rechazo a la Anexión a España, por lo que padeció 72 días de prisión en la Torre del Homenaje. De ahí marchó al exilio una vez más.
En 1861 Mella rechazó y se enfrentó a Santana y su proyecto de anexión a España, por lo que se unió a los restauradores. Ocupó los cargos de Comandante de Armas, Ministro de la Guerra, Gobernador de Santiago, Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario en Misión Especial frente al Gobierno español. En agosto de 1863 viajó al sur atravesando la Cordillera Central por Constanza, con el encargo de organizar las tropas restauradoras dirigidas por Pedro Florentino y se sumó a los patriotas restauradores que luchaban para recuperar la soberanía nacional. Su vocación independentista se elevó a ideal antillanista cuando el 16 de enero de 1864 favoreció la independencia de Cuba y Puerto Rico. Al arribar a Santiago, el Gobierno restaurador lo nombró en la Vicepresidencia el 17 de marzo de 1864. En esa posición difundió un importante manual de guerra de guerrillas que resultó de gran utilidad. Fue designado Ministro de la Guerra.
El 24 de ese mismo mes, realizó la misión de viajar al sur para levantar la moral a las tropas revolucionarias ante la contraofensiva de las tropas españolas. Mella se encontraba enfermo de disentería y este viaje empeoró su salud. Vivía en extrema pobreza en una pequeña casa cerca a la Fortaleza San Luis, en Santiago donde murió el 4 de junio a los 40 años edad. Fue enterrado envuelto en la bandera dominicana cumpliendo con su petición. Sus restos reposan en el Altar de la Patria, junto a los de Duarte y Sánchez, considerados los Padres de la Patria.


martes, 9 de febrero de 2016

50 Aniversario del ametrallamiento de los estudiantes en la parte sur del Palacio Nacional. 9 de febrero de 1966.

Ametrallamiento 9 de febrero 1966 en palacio  
OPINIÓN LUNES, 1 DE FEBRERO 2010
Rafael G. SantanaCOBERTURA
El 9 de febrero del 1966 los estudiantes fueron ametrallados frente al Palacio Nacional.
Los estudiantes de las escuelas, los liceos y de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) demandaban un mayor presupuesto, el reconocimiento del Consejo Universitario y la salida de las tropas de ocupación de los centros educativos y del país.
En esta masacre resultaron asesinados Antonio Santos Méndez, Miguel Tolentino, Luís Jiménez Mella y posteriormente falleció el 3 de marzo en un hospital de San Antonio Texas, la estudiante Altagracia Amelia Ricart Calventi.
Resultaron gravemente heridos Brunilda Amaral, Antonio Pérez (Tony), Freddy Antonio Cruz, José Ramón Casimiro, Griselda Zorrilla, Miguel Núñez, Juan Castro, José María de la Cruz y Víctor Ramírez.
También, Jaime Tomás Estrella, Ciprian de Jesús Báez, Modesto Guzmán Castro, José Javier Solís, Vinicio García, José Zabala, William Pérez, Ernesto Caamaño, Roberto Ramírez y Evita Germàn.
Hacen 44 años de este acontecimiento que es recordado por los dirigentes estudiantiles sobrevivientes de la Unión de Estudiantes Revolucionarios (UER); Juventud Revolucionaria Cristiana (JRC); Grupo Fragua: Bloque Revolucionario Cristiano (BRUC); Frente Estudiantil Radical Revolucionario: y la Federación de Estudiantes Dominicanos (FED).
Allí, en la lado sur del Palacio Nacional, en la calle doctor Báez tropas de la policía, ejército, de los Estados Unidos de Norteamérica, Honduras, Uruguay, Brasil y Nicaragua, entre otras que integraban la llamada Fuerza Interamericana de Paz (FIP) de la Organización de Estados Americanos dispararon por más de dos horas contra el estudiantado.
Esta acción cobarde y criminal recibió el repudio del pueblo, y los estudiantes en Latinoamérica y el mundo se lanzaron a las calles exigiendo la desocupación de las fuerzas extranjeras que mancillaban los colores patrios.
Tal como expresa un afiche conmemorativo:  Que no se repita, esto no debe repetirse jamás ni mucho olvidarse.  Justamente, eso es lo que busca el Comité Permanente 9 de Febrero del 1966 con la lectura de una proclama que se lee en el mismo lugar de los acontecimientos, una ofrenda floral y una caminata hacia el cementerio de la avenida Independencia a la tumba de Altagracia Amelia Ricart Calventi.
La declaración del pasado año llamaba la atención sobre el peligro del narcotráfico.
Expresando “el auge escandaloso del tráfico y consumo de drogas en nuestro país, constituye un lastre animoso que corrompe y debilita los cimientos de la sociedad. esta presencia degradante de los carteles colombianos cuenta con complicidades y participación de sectores del poder político, y de sectores de los cuerpos armados, tal y como se ha puesto en evidencia en los casos referidos de Quirino Ernesto Paulino Castillo y Paya, Bani”.
Ahora, tenemos otros escándalos caso José David Figueroa Agosto, la matanza de villa Altagracia, y el asesinato del ex coronel amado González y González.
Es decir, que el narcotráfico gana terreno permeando las instituciones del gobierno y el estado.
Tiene validez, la valorización que hace el documento, en el sentido de que “no era este el futuro que avizoramos, que no luchábamos por la sociedad de hoy, que los que cayeron ese 9 de febrero no murieron por este modelo de complicidades y miserias humanas”.
Que no se repita.

Paz a los muertos y larga vida a los sobrevivientes.


AMETRALLAMIENTO A LOS ESTUDIANTES DE PRIMARIA, INTERMEDIA, SECUNDARIA Y UNIVERSITARIA QUE EN LA MAÑANA DEL 9 DE FEBRERO DE 1966 SE CONGREGARON FRENTE AL PALACIO NACIONAL RECLAMANDO UN MAYOR PRESUPUESTO A LA UASD Y APOYO GUBERNAMENTAL A DICHO CENTRO ACADÉMICO. UNA COMISIÓN DE DIRIGENTES DE LA FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES DOMINICANOS PERMANECÍA DENTRO DEL PALACIO NACIONAL AGUARDANDO UNA ENTREVISTA CON EL PRESIDENTE GARCÍA GODOY.

EN ESOS MOMENTOS LA NACIÓN ATRAVESABA UNA GRAVE CRISIS CÍVICO-MILITAR, DONDE FACCIONES MILITARES DERECHISTAS APOYADOS POR LOS INVASORES NORTEAMERICANOS, RETABAN LA AUTORIDAD PRESIDENCIAL EN LO REFERENTE A LA OBEDIENCIA AL PODER CIVIL CONSTITUÍDO. DE IGUAL MODO, LA PROPIA UNIVERSIDAD TENÍA UN CONFLICTO INTERNO, DONDE LAS FUERZAS PROGRESISTAS LUCHABAN POR ARREBATAR EL CONTROL DE LA UASD, A LOS REMANENTES DEL TRUJILLLISMO Y LA ULTRADERECHA ACADÉMICA.

LAS "FUERZAS MILITARES INCONTROLABLES" QUE DIRIGÍAN LAS FUERZAS MILITARES Y POLICIALES ALREDEDOR DEL PALACIO NACIONAL, ABRIERON FUEGO CONTRA LA MASA ESTUDIANTIL INDEFENSA, CON UN SALDO DE MUERTOS Y HERIDOS QUE CONMOVIÓ LA CONCIENCIA NACIONAL. ESTE AMETRALLAMIENTO MARCÓ EL INICIO DE UNA HUELGA NACIONAL PIDIENDO LA SALIDA DE LOS MILITARES DERECHISTAS, CASTIGO A LOS ASESINOS DE NIÑOS, PROTESTAS EN TODO EL PAÍS Y GRANDES MOVILIZACIONES. UN CLIMA DE VIOLENCIA ASOLÓ EL PAÍS, PRODUCIÉNDOSE AGRESIONES A CIVILES Y MILITARES EN EL TERRITORIO NACIONAL. HAMLET HERMANN EN SU RECIENTE LIBRO "ESLABÓN PERDIDO", NARRA BIEN ESTE PROCESO.

COMO CONSECUENCIA DE LA HUELGA NACIONAL Y LUCHA EN TODA LA NACIÓN, EL PRESIDENTE GODOY PUDO REALIZAR CAMBIOS EN LA JEFATURA DE LA POLICÍA NACIONAL Y LA SECRETARÍA DE ESTADO DE LAS FUERZAS ARMADAS. LAS FUERZAS PROGRESISTAS ASUMIERON EL CONTROL DE LA UASD Y LOS ESTUDIANTES PUDIERON ENTREVISTARSE CON EL PRESIDENTE GODOY PARA EXPONERLE SUS ARGUMENTOS SOBRE LA SITUACIÓN UNIVERSITARIA.

EL SALDO SANGRIENTO PARA QUE ESTAS COSAS FUERAN POSIBLES, FUE MUY ELEVADO. EL "MOVIMIENTO RENOVADOR" QUE ASUMIÓ LA UNIVERSIDAD, DEBIÓ ENFRENTAR NUEVOS RETOS, AGRESIONES Y DESAFÍOS, ESPECIALMENTE A PARTIR DE JULIO DE 1966, LOS CUALES SERÁN VISTOS EN OTRA ENTREGA.

ESTE 9 DE FEBRERO UN "COMITÉ PERMANENTE" SE REUNIRÁ FRENTE AL PALACIO NACIONAL (COMO LO HACE DESDE HACE VARIOS AÑOS) PARA RENDIR HOMENAJE A LOS MÁRTIRES QUE CAYERON LUCHANDO POR UN MEJOR FUTURO PARA NUESTRA JUVENTUD.

SALUDOS

VIRGILIO GAUTREAUX

La masacre de febrero de 1966
Publicado el 23 de enero del 2016 - 7:34 pm por RAFAEL G. SANTANA
e-mail: redaccion[@]elnacional.com.do

Un oficial de la Policía dispara contra los estudiantes que protestaban frente al Palacio Nacional.
La Federación de Estudiantes Dominicanos (FED), dirigida por Amín Abel Hasbun coordinación con la Unión de Estudiantes Revolucionarios (UER), Grupo Fragua; Bloque Revolucionario Cristiano (BRUC), Juventud Revoluciona Cristiana (JRC), la Juventud Radical Revolucionaria convocó a los estudiantes de las escuelas, los liceos y de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) para concentrarse el 9 de febrero del 1966 frente al Palacio Nacional.
Esta movilización buscaba que las tropas de intervención de los Estados Unidos de Norteamérica; El Salvador, Honduras, Nicaragua, Brasil y Paraguay desalojaran los centros escolares y salieran del país.
Bajo el sol de una mañana caliente los estudiantes en edades de 12, 13, 14, 15 años y menos de 20 años portaban cuadernos, libros y lápices gritando consignas fuera el yanqui invasor; aumento del presupuesto a la UASD; reconocimiento del Movimiento Renovador y una mejor educación.
Ametrallamiento
El ametrallamiento se inició cuando Romeo Llinas baja las escalinatas del Palacio Nacional, para llevar un mensaje de la comisión de dirigentes estudiantiles que esperaban ser recibido por el presidente provincial Héctor García Godoy.
Seguido por un grupo de estudiantes Romeo Llinas, llega donde estaba un balcón que fue tomado como tribunal.-
Una voz dice Santanita ahí viene Romeo con un mensaje súbelo.
Auxiliado por los compañeros Romeo es cargado y cuando lo subían, un policía que estaba en la parte de atrás trata de darle un culatazo este mismo policía les tiran en la cara un frio y suena un primer disparo y el segundo disparo abre la puerta del infierno escuchándose el tableteo de las ametralladoras.
Fue tal la orgia de tiros por todos los lados que un oficial de la policía grita no disparen, no disparen e impotente dice coño no disparen, no disparen y penetra al palacio donde tira su ametralladora San Cristóbal desapareciendo de la escena.
Los disparos seguían y algunos estudiantes que tenían cierto entrenamiento porque había participado en la guerra de abril instruían diciendo al suelo al suelo nadie se pare.
Hubo tres recesos cortos, estallidos de bombas lacrimógenas y el estruendo de una grada.
Cuando todo terminó se asistieron a los heridos, mientras en el pavimento estaban los cuerpos de Miguel A. Tolentino, Luis Jiménez Mella y Antonio Santos Méndez, quienes murieron el lugar.
Las compañeras Amelia Ricart Calventi, Brunilda Amaral y Tony Pérez resultaron gravemente heridos.
El 3 de marzo muere Amelia Ricart Calventi, en el hospital de San Antonio, Texas.
La resistencia
La masacre creó una gran indignación y se activaron los comandos de de abril que en la mañana jugaban voleibol y en las noches preparaban las embocadas a las tropas de ocupación.
Los combates nocturnos se desarrollaron en San Carlos, San Antón, Santa Bárbara y otros lugares.
Las acciones militares de los combatientes constitucionalistas presagiaban el reinicio de la guerra.
El presidente en arma de la revolución coronel, Francisco Alberto Caamaño Deñó llamó a la dirigencia estudiantil para pedirle que cesaran los combates porque eso podría ser tomado como pretexto para mantener la ocupación militar Norteamérica y sus aliados.
En la reunión Caamaño dijo mis hijos ustedes son jóvenes y en el futuro serán la fuerza determinante, paren eso.
Este mensaje caló levantándose la resistencia popular que se extendió como una llama en el país. Yo estaba ahí en mi calidad de dirigente estudiantil y secretario general del Distrito Nacional de la UER.
Los militares
Los compañeros que estaban sentados en la escalera del Palacio Nacional fueron testigos de la presencia de los generales Martínez Arana, jefe del ejército; Rivera Caminero de la Marina de Guerra; Folch Pérez, jefe de la Fuerza Aérea Dominicana; y el coronel Elías Wessin y Wessin.
Se dice que la orden de disparar a los estudiantes provino de ese encuentro porque formaba parte de una trama para que se mantuviera la invasión.
La trompada
Lleno de coraje Diomedes Mercedes, le dio una trompada a un oficial de los que habían participado en el ametrallamiento. Así lo testifican los compañeros presentes.
Que no repita
En una reunión preparatoria para conmemorar un aniversario del 9 de febrero del 1966 expresé ¡que no se repita! y el compañero Rafael Rodríguez (El Mellizo) preparó un arte para imprimir un afiche con el slogan que no se repita.
En el 50 aniversario de este cobarde ametrallamiento repetimos que no se repita.











domingo, 24 de enero de 2016

A los 49 años de la desaparición del periodista Guido Gil Díaz





POR LUIS D. SANTAMARIA

Un 17 de enero de 1967, hace 49 años durante los tenebrosos gobiernos de los doce años del doctor Joaquín Balaguer fue desaparecido el periodista, abogado y luchador revolucionario Guido  Gil Díaz, luego de haber sido detenido en el puente sobre el río Higuamo, en   San Pedro de Macorís. 
El  asesor del desaparecido Sindicato Unido del Central Romana, habría sido detenido por  oficiales de la comandancia de la Policía  en la provincia Oriental, que lo esperaban en uno de los extremos del puente.
El apresamiento de Gil Díaz fue comunicado al jefe del destacamento Sureste con asiento en La Romana, coronel (luego general) Simón Tadeo Guerrero, y conducido a la estación policial.
Al día siguiente, en horas de la noche, lo trasladaron al cuartel de Higuey en el jeep oficial placa No. 03110. Este  cuartel lo comandaba el  capitán Casimiro Rey Félix, quien sustituyó en la plaza a Tadeo.
Luego de la divulgación de la desaparición del periodista,  Tadeo Guerrero en declaraciones publicadas por el periódico El Caribe vinculó en el caso al propio padre de Gil Díaz, don Elpidio Gil Cáceres, lo que fue  rápidamente desmentido por la madre del izquierdista, doña María Kaistilia Díaz de Gil, quien aseguró que “en ningún momento miembros de la familia de Guido han estado en contacto con él, desde el dos de enero cuando salió de su residencia en esta capital”.
La señora Díaz de Gil fue entrevistada por El Caribe en su residencia de la calle doctor Delgado, y se le pidió su reacción a la versión dada por el coronel Guerrero, afirmando textualmente: “El padre de Guido lo acompañó desde La Romana y en San Pedro de Macorís, Guido se negó a seguir para la capital”.
Dijo  la madre del periodista que tanto ella como su esposo fueron a La Romana, el 17 de enero de 1967, en busca de su hijo, al informársele que  éste había sido detenido y luego libertado.
Doña María narró que al llegar a La Romana le informaron  que Guido había salido  hacia Santo Domingo, pasando por SPM. En La Romana le dijeron  también que Tadeo había dado 24 horas al periodista  para que abandonara la ciudad.
Ella y su esposo sufrieron una gran decepción y pena cuando al regresar a Santo Domingo  no encontraron a su hijo que imaginaron estaría en esta ciudad.
La madre del  desaparecido informó que le habían ofrecido una nueva versión sobre la muerte de su hijo que consistía en que Guido fue detenido en el puente Higuamo, y conducido nuevamente a La Romana y de ahí al cuartel policial de Higüey, “donde lo asesinaron”.
El cadáver habría sido llevado  al viejo cementerio  municipal, ubicado en la calle Altagracia esquina Laguna Llana, por  Danilo Brito Báez, un  dirigente sindical de tendencia ultraderechista.
La señora de Gil dijo que indagó por todas partes sobre el paradero de su hijo, y que en esas actividades se  dirigió al Presidente Joaquín Balaguer; al Nuncio de Su Santidad  Emmanuel Clarizzio y el jefe policial de entonces Luis Ney Tejeda Álvarez.
Además de los padres de Guido, el coronel Tadeo Guerrero  vinculó en la desaparición del abogado y periodista a su compañero de partido Julio César Mota Acosta, quien en un desmentido publicado en El Nacional de fecha 29 de enero de 1967, también rechazó la declaración del comandante policial.
Mota Acosta reveló que estuvo con Gil Díaz cuando éste fue arrestado por primera vez y que lo vio por última ocasión en SPM, antes de su desaparición.
            Tadeo Guerrero reaccionó de esta manera: “Gil (Guido) está vivo y Mota Acosta es quien sabe de su paradero. Esta es una treta  de la clase agitadora que se ha dado a la tarea de obstaculizar la labor del Gobierno para sacar a este país a flote”.
Al cumplirse el primer mes del caso del dirigente de izquierda  Balaguer, en una información aparecida en El Caribe  en fecha seis de febrero de 1967, afirmó que “El gobierno no omitirá ningún medio para esclarecer la desaparición del doctor Guido Gil”.
 Hablando desde el Palacio Nacional el mandatario manifestó que “la desaparición de este destacado dirigente de la izquierda revolucionaria se está investigando y se dan los pasos que exige la gravedad de ese hecho, sea que se trate de una maniobra destinada a provocar un escándalo, o sea que se trate verdaderamente de un crimen cometido por razones de índole política”.
Un espacio pagado de la fecha publicado en  El Nacional con la firma de 115 periodistas decía: ¿Dónde está el periodista Guido Gil? Está muerto? Está vivo? ¿Permanece secuestrado, quién o quiénes lo secuestran y por qué?
No hay más que una persona para responder estas preguntas, una persona supuesta a tener en sus manos los resortes de la información, y esa persona es el presidente de la República Joaquín Balaguer”.
Los periodistas que firman este documento reclaman del doctor Balaguer esas respuestas y las reclaman después de 55 días de la sospechosa desaparición del periodista.


Guido Gil Díaz: Breve Biografía

Nació ciudad de Moca en 1935, su muerte está registrada el 17 de Enero de 1967, hijo de Elpidio Gil y Kaistila Díaz.

Dirigente político, periodista y abogado. Laboró en la redacción de los periódicos La Nación y El Caribe. Graduó de doctor en Derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, en 1961, cuando ingresó a la Agrupación Política 14 de Junio.

Después del derrocamiento del Profesor Juan Bosch en 1963, fue perseguido por su oposición al régimen del Triunvirato. El 19 de agosto de 1964, el Dr. Guido Gil, puso en circulación su obra "Orígenes y Proyecciones de la Revolución Restauradora",

Participó en la Revolución de Abril de 1965, y al finalizar ésta abandonó su partido para ingresar al Movimiento Popular Dominicano (MPD). En el campo sindical se destacó como asesor del Sindicato Unido del Central Romana.

El 17 de Enero de 1967 agentes de la policía nacional lo apresan en San Pedro de Macorís, su detención y posterior desaparición genero una amplia campaña de opinión pública al Gobierno de Joaquín Balaguer, exigiendo al Gobierno una Explicación sobre el paradero de Guido Gil.

Un espacio pagado publicado en el periódico El Nacional con la firma de 115 periodistas decía. ¿Donde está el periodista Guido Gil? Esta muerto? está vivo?, permanece secuestrado, quien o quienes lo secuestran y por qué? No hay más que una persona para responder estas preguntas, una persona supuesta a tener en sus manos los resortes de la información, y esa persona es el presidente de la Republica Joaquín Balaguer, los periodistas que firman este documento reclaman del Dr. Balaguer esas respuestas y las reclaman después de 55 días de la sospechosa desaparición del periodista cuando los recursos de la investigación oficial y particular parecen haber sido agotado sin resultados alguno

Balaguer sobre este asunto respondió Sobre el caso de Guido Gil nada nuevo tengo que agregar, la desaparición de este destacado miembro de la izquierda revolucionaria se esa investigando y ningún medio omitirá al gobierno para esclarecerla

Después de 6 meses de búsqueda sus familiares lo dieron por muerto.


martes, 19 de enero de 2016

La patria dominicana está de luto. El ingeniero Hamlet Hermann Pérez, ha muerto.

A pesar de diferencias que pudimos haber tenido, Hamlet para mí fue un hermano, unidos por los lazos del amor a nuestro país y la capacidad de sacrificio. Combatimos juntos en Abril y en Caracoles. En la Gesta Patria de 1965 no se acomodó a su nivel intelectual, el cual también puso a las ordenes de la patria como instructor, también empuño el fusil en la línea de fuego para defender nuestra soberanía.
Cuando muchos le dieron la espalda a Caamaño en Cuba al momento de que se acercaba la fecha decisiva, Hamlet nunca dudó de su compromiso. Dejó su vida de catedrático y director del Colegio Universitario de la Universidad Autónoma de Santo Domingo para vestir el uniforme de los que avanzan a vencer o morir.
Como funcionario público en la creación de la AMET dio un ejemplo de honradez y eficiencia. Sin duda uno de los funcionarios más honestos que hemos tenido en las últimas décadas. Lejos de contaminarse con el poder, dignificó la función del servidor público. Su honradez y eficiencia le hizo incompatible con el modelo político, lo que provocó su salida de la administración pública.
Su trabajo intelectual como historiador permitirá que se mantenga vivo y a disposición de las futuras generaciones el ejemplo de lucha de grandes hombres y mujeres, y sobre todo, el ejemplo de lucha y valentía del pueblo dominicano defendiendo la patria.
Tuvimos algunas diferencias, como las tienen incluso los hermanos de padre y madre, pero para mí fue, es y será un hermano. Tantas son las cosas que nos unen. Hamlet es digno de admiración, un Héroe Nacional, que supo vivir con dignidad, con honradez. Hasta sus últimos días vivió del fruto de su trabajo.
Sus restos estarán expuestos en la Funeraria Blandino de la Abraham Lincoln desde las 3 de la tarde del miércoles 20, a las 12 del medio día del jueves 21.
Invito a las dominicanas y a los dominicanos a rendir homenaje a un Héroe de la Patria, asistiendo a la funeraria.
Claudio Caamaño Grullón.