sábado, 9 de agosto de 2014

135 Aniversario del nacimiento del revolucionario Emiliano Zapata








 
Nacimiento
8 de agosto de 1879
San Miguel Anenecuilco,Morelos,
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 México
Fallecimiento
10 de abril de 1919
(39 años)
Chinameca,
 Morelos,
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 México
 

Emiliano Zapata Salazar (Anenecuilco, Morelos, 8 de agosto de 1879-Chinameca, Morelos, 10 de abril de 1919) fue uno de los líderes militares y campesinos más importantes de la Revolución mexicana y un símbolo de la resistencia campesina en México. Como parte del movimiento revolucionario, estuvo al mando del Ejército Libertador del Sur. También fue conocido como el «Caudillo del Sur». Ideólogo e impulsor de las luchas sociales y las demandas agraristas, así como de justicia social, libertad,igualdad, democracia social, propiedad comunal de las tierras y el respeto a las comunidades indígenas, campesinas y obreras de México, víctimas de la oligarquía y el latifundismo de los hacendados del Porfiriato, enarboló el estandarte del lema; "La tierra es de quien la trabaja"  
Inicios
Emiliano Zapata nació en el seno de una familia campesina y fue hijo de Gabriel Zapata y Cleofas Salazar. Su infancia se desarrolló en el contexto del latifundismo porfirista en Morelos. Realizó sus primeros estudios con el profesor Emilio Vera, quien había sido un viejo soldado juarista. Pronto trabajó como labrador y arriero. En 1906 asistió a una junta de campesinos en Cuautla para discutir la forma de defender sus tierras y las del pueblo frente a los hacendados colindantes. Su rebeldía lo condenó a la leva (conscripción), y en 1910 Zapata fue incorporado al 9° Regimiento de Caballería, en Cuernavaca. Zapata fue asignado como caballerango de Pablo Escandón, Jefe del Estado Mayor de Porfirio Díaz, tras lo cual fue trasladado a cumplir las mismas funciones bajo el mando de Ignacio de la Torre, yerno de Díaz, quien le tomaría especial afecto por su destreza con los caballos.
El motivo por el que se incorporó a Emiliano Zapata al ejército fue el hecho de que había raptado a una jovencita, ya que Zapata era conocido por ser un hombre muy enamoradizo. La acusación la puso el padre de Inés Alfaro Aguilar, joven con quien tiempo después Zapata tendría dos hijos: Nicolás y Elena Zapata Alfaro. En la fotografía en la que Zapata aparece junto a Villa sentado en la silla presidencial, el niño más pequeño que se asoma es Nicolás. También según el historiador Jesús Sotelo Inclan, Zapata se casó con una joven de clase acomodada llamada Luisa Merino y al caer la dictadura porfirista, el 20 de agosto de 1911 contrajo matrimonio con la señorita Josefa Espejo Sánchez conocida como “La Generala” originaria de Anenecuilco, hija de don Fidencio Espejo y Guadalupe Sánchez Merino con quien procreó dos hijos más. El primero tuvo por nombre Felipe; éste nació en el cerro El Jilguero y murió a la edad de cinco años en uno de los tantos refugios que como familia tuvieron luego de ser mordido por una víbora de cascabel. La segunda hija fue Josefa; ella nació en Tlaltizapán y un año antes que su hermano Felipe murió a consecuencia de una picadura de alacrán. Así Josefa quedó sin hijos en poco tiempo. Sin embargo, Zapata tuvo más hijos como es el caso de Ana María Zapata, hija de Petra P. Torres.
En septiembre de 1909 Emiliano Zapata fue elegido calpuleque (palabra náhuatl, que significa jefe, líder o presidente) de la junta de defensa de las tierras de Anenecuilco, donde empezaría a analizar documentos que se originaron en el virreinato que acreditaban los derechos de propiedad de los pueblos sobre sus tierras, los cuales habían sido negados por las Leyes de Reforma, sobre todo la Ley Lerdo que obligó a las corporaciones civiles a vender o ser expropiadas las tierras improductivas, lo cual fue motivo en su tiempo del apoyo de varios líderes indígenas como Tomás Mejía a los gobiernos conservadores mexicanos y al Segundo Imperio Mexicano. Estas leyes además fueron aprovechadas por varias personas para acrecentar sus tierras de manera ilegal al solicitar la propiedad de zonas comunales que los pueblos no trabajaban. Por esto se convertiría, de esa manera, en dirigente agrario de Morelos, su estado natal. Su primera aparición política ajena a su mundo campesino fue en las elecciones para gobernador de Morelos en 1909, cuando apoyó al aspirante de la oposición, Patricio Leyva, en contra de los latifundistas, Pablo Escandón y Barrón.
En el mes de mayo de 1910 recuperó por la fuerza las tierras de Villa de Ayala, que eran protegidas por el jefe de policía, José A. Vivanco, y que dejó en posesión de los campesinos del lugar. Por este hecho tuvo que escapar varias veces del gobierno, pues fue declarado bandolero. Algunos meses después participó en la reunión que se celebró en ese mismo lugar, es decir, en Morelos) |Villa de Ayala]], con objeto de discutir lo que después se convertiría en el Plan de Ayala.
La revolución maderista y el plan de Ayala
A finales de ese mismo año, Pablo Torres Burgos fue enviado a Estados Unidos por Emiliano Zapata para que se pudiera entrevistar con Francisco I. Madero. El resultado de esta entrevista fue la decisión de tomar las armas por Emiliano Zapata y otros 72 campesinos y con Juan Moreno, Rafael Moreno, Maurilio Mejía y José Vergara. Esto lo hicieron el día 10 de marzo de 1911, cuando proclamaron el Plan de San Luis. Se dirigió hacia el sur, pues ya era perseguido por Aureliano Blanquet y su batallón de soldados. En este período del movimiento zapatista sobresalen las batallas de Chinameca, Jojutla, Jonacatepec, Tlayecac y Tlaquiltenango, así como la muerte del zapatista y antiguo líder del movimiento suriano, Pablo Torres Burgos, que incluso precedió al mismo Emiliano. A la muerte del mismo, Emiliano Zapata es elegido, por la junta revolucionaria del sur en 1911, nuevo jefe revolucionario-maderista del sur. Las reivindicaciones zapatistas contenidas en el Plan de Ayala, que suponían una reforma agraria radical (La tierra es de quien la trabaja), fueron inaceptables para los sucesores de Porfirio Díaz. Lo mismo se puede decir de Francisco León de la Barra quien, haciendo uso de su facultad de presidente, encabezó diversos enfrentamientos políticos y armados con el jefe suriano, e incluso del mismo Francisco I. Madero.
Al triunfo del maderismo, Zapata no concibe el licenciamiento de sus tropas sin que a cada uno se le otorgue la seguridad de tierras para sembrar a cambio de sus fusiles. Para él, la guerra no terminaba con el derrocamiento del porfirismo, sino con la cristalización del objetivo del pueblo campesino: la devolución de la tierras robadas por los hacendados millonarios.
Esto dio lugar a que Francisco León de la Barra, presidente interno, lo considerara rebelde, por lo que mandó fuerzas a someterlo: mil hombres bajo el mando de los generales Victoriano Huerta y Aureliano Blanqueta. Para agosto de 1911, Francisco I. Madero acordó entrevistarse con Emiliano Zapata en Yautepec para buscar una solución pacífica en el conflicto suriano y con el fin de convencerlo de que licenciara sus tropas. Mientras tanto, Zapata era fuertemente criticado por la prensa conservadora del país. En la reunión no se logró ningún acuerdo, pues Madero no concebía la reforma agraria como lo hacía Zapata. Madero creía que primero había que hacer una reforma política profunda, mientras que para Zapata era prioritaria la devolución de las tierras robadas por las haciendas. A decir de Zapata, Madero había traicionado la revolución. El gobierno federal reiteró su decisión de imponer el orden por la violencia, y Zapata se desplegó con sus tropas a los límites entre el Guerrero y Puebla, escondiéndose del gobierno y generando emboscadas a pequeños contingentes federales. En este periodo, Zapata se casó con Josefa Espejo y el padrino de la boda fue el propio Francisco I. Madero.
Con Madero como presidente de la República, las diferencias no disminuyeron. Zapata se entrevista con Madero en el palacio nacional, donde sostienen una fuerte discusión. Madero ofrece a Zapata una hacienda en el estado de Morelos "como pago a sus servicios a la Revolución", cosa que enfurece a Zapata que le contesta:
No, señor Madero. Yo no me levanté en armas para conquistar tierras y haciendas. Yo me levanté en armas para que al pueblo de Morelos le sea devuelto lo que le fue robado. Entonces pues, señor Madero, o nos cumple usted, a mí y al estado de Morelos lo que nos prometió, o a usted y a mí nos lleva la chichicuilota
Dicho esto mientras en gesto amenazador, golpeó con fuerza su carabina .30-30 sobre el escritorio de Madero.
El 25 de noviembre de 1911 Zapata lanzó el Plan de Ayala, redactado por Otilio E. Montaño, documento que se convertiría en su estandarte y en el fiel ejemplo de la ideología de los campesinos morelenses. En él se exigía la redención de los indígenas y la repartición de los latifundios creados durante el porfiriato. Se desconocía a Madero como presidente y se reconocía a Pascual Orozco como jefe legítimo de la Revolución mexicana. Además, el documento postulaba que, en vista de que no se había cumplido con lo que se le había prometido al campesinado, la lucha armada era el único medio para obtener justicia.
Durante 1912, Emiliano Zapata combatió al Ejército Federal que, al mando de los generales Arnoldo Casso López, Juvencio Robles y Felipe Ángeles, buscaba la pacificación en los estados del sur. Los zapatistas buscaron defenderse y lo hicieron "brutalmente", según la versión del Ejército Federal: en las narraciones de los ataques zapatistas son comunes las referencias a asaltos, incendios y violaciones entre otros. Lo cierto es que dichas narraciones eran alteradas para justificar los desastres cometidos por los miembros del Ejército Federal En ese año sobresalen los ataques a Tepalcingo, Yautepec, Cuautla y Cuernavaca, aunque debe afirmarse que en ese entonces el movimiento zapatista era muy débil, tanto en el ámbito político como en la rama militar, sobre todo cuando la campaña del gobierno maderista contra los sublevados surianos quedó a cargo del general Felipe Ángeles. Por sus métodos civilizados y tolerantes, le restaban bases al zapatismo, pues Ángeles simpatizaba con ellos.
La lucha en el sur a la muerte de Madero
Tras el asesinato de Francisco I. Madero y el ascenso en el poder de Victoriano Huerta, la lucha armada se exacerbó y Zapata fue uno de los jefes revolucionarios más importantes, al tiempo que introdujo importantes reformas en Morelos. Posteriormente, estas posturas lo opusieron al nuevo presidente (Venustiano Carranza). Una vez en el poder, Victoriano Huerta envió una comisión encabezada por el padre de Pascual Orozco, Pascual Orozco (Padre) a pactar la paz con Emiliano Zapata. Esto le facilitaría tener un frente menos de guerra en el país. Zapata, que contaba ahora con el dominio de Morelos y parte del Estado de México, del estado de Guerrero, de Puebla y de Tlaxcala, se negó a pactar con aquellos a quienes él llamó “asesinos de Madero”. Fusiló al emisario de Huerta, envió una carta al general Félix Díaz, repudiando al gobierno de Huerta y para el mes de mayo de ese mismo año, reformó su Plan de Ayala, declarando que Victoriano Huerta era indigno de la presidencia del país. A Pascual Orozco se le retiró el cargo de Jefe de la Revolución y Zapata quedó entonces como único jefe del Ejército Libertador del Sur.
En los primeros meses de 1914, Zapata tomó Jonacatepec y Chilpancingo. Ese mismo año su ejército constaba ya de 27,000 hombres, por lo que para abril ya había controlado por completo el estado de Morelos y algunos lugares de Guerrero. Poco después tomó Cuernavaca y para junio ocupó Cuajimalpa, Xochimilco y Milpa Alta, con lo que amagaba a la Ciudad de México. Las fuerzas constitucionalistas les cerraron el paso, al ocupar la Ciudad de México antes que las propias zapatistas, las cuales se encontraban más cerca. En septiembre, Venustiano Carranza envió a Juan Sarabia, a Antonio I. Villarreal y a Luis Cabrera Lobato a conferenciar con Emiliano Zapata, pero nuevamente el caudillo suriano exigió la renuncia deVenustiano Carranza al Poder Ejecutivo, y el reconocimiento del Plan de Ayala. Los emisarios, como toda respuesta, abandonaron su campamento y el estado, pues Carranza rechazó rotundamente sus peticiones, calificándolas de "inadecuadas".
El gobierno «convencionista»
El mismo mes, Emiliano Zapata, desde su cuartel general de Cuernavaca, promulgó la entrega de tierras a los pueblos. Invitado por varios delegados de la Convención de Aguascalientes, en la que los tres grupos más importantes que participaron en la Revolución mexicana intentaron dirimir sus diferencias, Zapata no fue en persona al citado evento, pero envió a una comisión, integrada por Antonio Díaz Soto y Gama, quién protagonizó el Incidente de La Bandera, Leobardo Galván González, un licenciado del pueblo de Tepoztlán, nacido en el barrio de Santo Domingo, en la actual calle de Aniceto Villamar en un predio llamado "Coyulan" y único morelense enviado por Emiliano Zapata a Aguascalientes, que desempeñó un papel importante de negociación para la asistencia de la delegación zapatista, negociaciones tanto con Lucio Blanco como con el mismo general Francisco Villa, Paulino Martínez, Manuel J. Santibáñez y Manuel Uriarte, quienes quedaron en calidad de observadores hasta que la Convención optó por desconocer aVenustiano Carranza. Así pues, Emiliano Zapata se unió con Francisco Villa y ambos reconocieron a Eulalio Gutiérrez como presidente provisional de México, no así el encabezado por Venustiano Carranza, lo que provocó la continuación de la guerra civil. A finales de noviembre, la poderosa División del Norte y el Ejército Libertador del Surentraron en la Ciudad de México.
Alcanzó así fama nacional el movimiento zapatista como la otra cara de la moneda entre los campesinos surianos y los del norte. En su estancia en la capital, las tropas tuvieron una actitud más que pacífica: obtuvieron recursos mediante limosnas y evitaron los robos y asaltos de algunos bandidos que ensuciaban su nombre haciéndose llamar zapatistas. El 4 de diciembre de ese año Villa y Zapata tuvieron la célebre entrevista de Xochimilco, lográndose una alianza militar entre ambos ejércitos. Villa aceptó en cambio el Plan de Ayala, a excepción de sus acusaciones a Francisco I. Madero, quién había sido su redentor y se obligó a dar armas a Zapata.
Concretados estos acuerdos, Emiliano Zapata partió rumbo a Amecameca y tomó Puebla el 17 de diciembre de 1914, aunque en los primeros días de enero la plaza le fue arrebatada por las fuerzas del general Álvaro Obregón. Éste habría de dedicar sus mayores esfuerzos para combatir al poderoso ejército villista, dando lugar a que durante 1915 Morelos fuera gobernado por los campesinos levantados en armas, asesorados por los intelectuales de la lucha suriana. En 1916, una vez que Venustiano Carranza se había instalado en la Ciudad de México y que Francisco Villa hubiera sufrido serias derrotas por parte del ejército de Álvaro Obregón, Carranza dispuso la ofensiva contra el zapatismo, al mando de Pablo González Garza. Con apoyo incluso de la aviación del ejército, Cuernavaca fue ocupada por los constitucionalistas en mayo y, aunque regresó efímeramente a manos de los zapatistas, quedó definitivamente en su poder el 8 de diciembre de ese mismo año. Ante la carencia de armas y ya sin el apoyo villista, en muy poco tiempo casi todas las poblaciones del estado quedaron en poder de los constitucionalistas. En 1917, Zapata, lanzando una contraofensiva, reconquistó Jonacatepec, Yautepec, Cuautla, Miahuatlán, Tecala y Cuernavaca.
En marzo expidió la ley administrativa para el estado, reabrió escuelas, creó instituciones para reiniciar la producción de alimentos del campo y continuó la guerrilla en zonas periféricas y de frontera. Sin embargo, en octubre del mismo año entró a Morelos el general Pablo González Garza, apoderándose del territorio. Para 1918, Emiliano Zapata era, al igual que Francisco Villa lo sería en 1920, un guerrillero con poco futuro, pues ante las constantes batallas y lo escaso de las municiones, la muerte de los cabecillas y la ley agraria de Carranza, que apaciguó la causa suriana, su movimiento, indudable manifestación del descontento campesino, no llegó a consolidarse como una verdadera organización político-militar. Siendo una rebelión de masas campesinas, se limitó a realizar su guerra de guerrillas a partir de 1918
Muerte de Zapata
La guerra por parte del gobierno tomó perfiles despiadados en el norte. El gonzalista Jesús Guajardo le hizo creer a Zapata que estaba descontento con Carranza y que estaría dispuesto a unirse a él. Zapata le pidió pruebas y Guajardo se las dio al fusilar a aproximadamente 50 soldados federales, con consentimiento de Carranza y Pablo González, y ofrecerle a Zapata armamento y municiones para continuar la lucha. Así, acordaron reunirse en la Hacienda de Chinameca, Morelos, el 10 de abril de 1919. Zapata acampó con sus fuerzas a las afueras de la hacienda, y se acercó a la misma acompañado únicamente por su escolta de 100 hombres. Al cruzar el dintel, un ordenanza apostado a la entrada, tocó con su clarín la llamada a honores. Ésta fue la señal para que los tiradores, escondidos en las azoteas, abrieran fuego contra Zapata, que alcanzó a sacar su pistola, pero un balazo se la tumbó. No pocos condenaron el procedimiento. Además, esto dio lugar a que, una vez muerto, Zapata se convirtiera en el apóstol de la revolución y símbolo de los campesinos desposeídos. El movimiento continuó, aunque ya con menos intensidad, y los zapatistas acordaron nombrar a Gildardo Magaña Cerda jefe del Ejército Libertador del Sur. Él sería el último, pues casi un año después, los antiguos compañeros de Zapata se integrarían al gobierno aguaprietista, aunque algunos de ellos serían asesinados por el mismo gobierno.
Entre la gente común del estado de Morelos, que se negaba a dar crédito a la muerte de Zapata, circulaba la creencia de que no era su caudillo el que había sido asesinado por Guajardo. Se decía que le hacía falta un lunar, que si Zapata era más alto o más moreno. Se decía que no era posible que, si Zapata había escapado a tantas emboscadas y siempre había tenido tan buen olfato para los engaños, hubiera caído de esta manera. Se decía que Zapata había mandado en su lugar a uno de sus compadres, con quien compartía un gran parecido. Desgraciadamente la identificación del cadáver de Zapata por parte de antiguos compañeros de armas y gente cercana fue contundente: el cadáver correspondía al caudillo del sur.
Las leyendas llevaron a Zapata hasta el Lejano Oriente, donde un compadre árabe le habría ofrecido protección; según esa leyenda, Zapata se había embarcado en Acapulco para huir a Arabia. Otros más aseguraban que en las noches de luna, se le podía ver cabalgando cerca de Anenecuilco, el sitio de su nacimiento. También allí ubicaban, décadas después, a un anciano encerrado en una casa, que aseguraban era Zapata. Un corrido escrito en esos días da una idea de esta situación:
Su cuerpo al fin sepultaron
llenos de júbilo y gozo
y muchos, muchos lloraron
por sus culpas y reposo.

Pero su alma persevera
en su ideal libertador
y su horrible calavera
anda en penas, ¡oh terror!

Por las orillas de Cuautla
flota una horrible bandera,
que empuña la calavera
del aguerrido Zapata.

Tal constancia a todos pasma;
de la noche en las negruras,
se ve vagar su fantasma
por los montes y llanuras.

Se oyen sonar sus espuelas,
sus horribles maldiciones
y, rechinando las muelas,
cree llevar grandes legiones.

Extiende la yerta mano
y su vista se dilata...
¡Recorre el campo suriano
el espectro de Zapata!

Fragmento del Corrido del Espectro de Zapata, anónimo.
Los seguidores de Emiliano Zapata reciben desde entonces el nombre genérico de zapatistas, aunque es muy importante hacer la distinción entre los zapatistas de tiempos de la Revolución Mexicana y los actuales neozapatistas del sur de México.
Hace algún tiempo, se publicó un texto que cuestiona la versión oficial de la muerte de Zapata en la Hacienda de Chinameca.4 Hasta la fecha no ha habido una respuesta pública, con argumentos, ni siquiera de historiadores profesionales, que refute este cuestionamiento a la versión oficial.
Zapata es el autor de la famosa frase «Es mejor morir de pie que vivir toda una vida arrodillado». Dolores Ibárruri, «La Pasionaria», ciertamente la popularizó.
Museos
Se ha implementado en los últimos años la llamada "Ruta de Zapata" un proyecto turístico para conocer más de la historia del caudillo revolucionario.
Ruta de Zapata
1.   Cuautla : En este lugar se puede visitar la antigua estación de ferrocarril que sirviera de cuartel zapatista, el palacio municipal donde fuera velado su cadáver, la plazuela del sur donde descansan sus restos debajo de una estatua en su honor, la máquina 279 que sirviera durante la época revolucionaria.
2.   Anenecuilco: cuenta con la casa museo Zapata, museo innovador, que cuenta con el cuarto donde naciera Don Emiliano Zapata
3.   Chinameca: restos del Casco de la ex-hacienda donde fuera acribillado, cuenta con un museo con fotografías.
4.   Tlaltizapán: donde está ubicado el Museo Cuartel Zapatista, también se encuentra el mausoleo a Emiliano Zapata Salazar.


sábado, 14 de junio de 2014

LA RAZA INMORTAL. 14 de JUNIO de 1959.



















Desembarco del 14 de junio de 1959
El Desembarco del 14 de Junio de 1959 A pesar de identificarlo como "desembarco", realmente se trató de una expedición armada llevada a cabo por un grupo de patriotas dominicanos con el objetivo de terminar con casi 30 años de dictadura impuesta en la República Dominicana por Rafael Leónidas Trujillo. La expedición tuvo su inicio el 14 de Junio con el aterrizaje en Constanza de un avión C-46 Curtiss dejando a 54 expedicionarios que se internaron en las montañas. Y se completa el 20 de Junio con el desembarco en las playas de Maimón y Estero Hondo de 2 lanchas con 144 combatientes más. La gesta no logró su objetivo y la mayoría de los miembros fueron apresados, torturados y asesinados por Trujillo. Sin embargo, muchos historiadores afirman que este hecho marcó el principio del fin de la dictadura, que culmina con la muerte del dictador 15 días antes de cumplirse el 2º aniversario de la llegada de los expedicionarios a tierras dominicanas.
Expedicionarios
Aterrizaje en Constanza: Delio Gómez Ochoa, Pablito Mirabal, Antonio Javier Achécar Kalaf (Tonino), Augusto Juan Alfonseca Espaillat (Purro), José Luis Calleja Ochoa, Juan Antonio Almánzar Díaz, Juan Francisco Cabrera Liz (Quico), José Antonio Batista Cernuda (Chefito), Gaspar Antonio Rodríguez Bou (Napy), Juan Evelio Cárdenas Soto, Carlos Luis Cabral Manzano, Félix de los Santos Peralta (Esperanza), Alejandro César Domenech Russo, Miguel Angel Feliú Arzeno (Miguelucho), Pedro Pablo Fernández Báez, Freddy Guerra Aponte, Ing. Leandro Efraín Guzmán Abreu, Pedro Pablo Fernández Minaya, Rafael Antonio Henríquez Rodríguez (Chapú), Alberto J. Alfonseca (Beto), Francisco Napoleón Hermón Machuca (Papito), Max Montesinos, Esperanza De los Santos Polanco (Felix), David Chervony, Cmdte. Enrique Augusto Jiménez Moya (Comandante en Jefe), Leopoldo Jiménez Nouel, Héctor Vinicio Mateo Calcagno (Mateíto), José Isaac Molina González, Dr. Rafael Augusto Mella, Dr. Rafael Moore Garrido (Fellín), José A. Patiño Martínez (Chepito), Rafael Tomás Perelló Díaz, Federico Augusto Pichardo Díaz, Juan Enrique Puigsubirá Miniño (Johnny), Héctor Enrique Ramírez Castillo (Henry), Cosme Augusto Rojas Pérez, Alejandro Cesar Domenech Russo, Edwin Erminy, José Andrés Rolán Pérez, Francisco Merardo Germán Santos, José Vicente Almonte F, Rafael Osvaldo Ross Thomen, Luis Conrado Ruiz (Peligro), Cmdte. Rinaldo Alfredo Sintjago Pou (2º Comandante), Miguel Aliés Messón, Antonio Luis González, José Antonio Spignolio Mena (Cuco), Alcibíades Antonio Tavares Pepín (Pigin), Alejandro Fidel Torres (Langue), Juan de Dios Ventura Simó, Víctor Eligio Mainardi Méndez, Antonio Gonzalo Almonte Pacheco, Manuel De Jesus Parache Hernández (Neno), Enrique Betancourt Carril, Frank Heberto López Fonseca, Ramón López López (Nené)
Desembarco en Estero Hondo: Carlos Aponte Willard, Simplicio Belfod Santos, Pedro Antonio Casado Jiménez, José Antonio Campos Navarro (Tony), Máximo Emilio D'Oleo Gimbernard, Vicente Mario Gómez Monatán, Persio Oscar Grullón Castro, Alberto Herrera Moreno (Bertico), Manuel Lorenzo Carrasco, Andrés Lozano Guzmán, Dr. Felipe Maduro Sanabia, Víctor Manuel Mainardi Reyna (Sillín), Jaime Manuel Martínez Rodríguez, Antonio de Jesús Minaya Fernández, Héctor Bienvenido Olivier Romero (Papi), Alberto Perdomo, Manuel de Jesús Perozo Chicón (Masú), Elpidio Sanabia Valverde (Pillo), Dr. Octavio Augusto Mejía-Ricart Guzmán, Doctor Guillermo Augusto Sánchez Sanlley, Alfonso José Santiago Flores, Francisco A. Ubiera, José Rafael Federico Valverde Cruz, Rafael Quezada Jiménez (Lulú), Dr. Aquiles Rodríguez (Quilito), Francisco Martín Fernández, Cristian Roberto Jordán Soto.
Desembarco en Maimón: Miguel Alies Messon, Doctor Miguel Álvarez Fadul, Miguel Jacobo Amarante Sevillano, Francisco José Aponte Williard, Diego Ávila Pillier, Ramón José Sebastián Asensio Valverde, Alejandro Báez y Báez, Enrique Belliard Sosa, Dr. Toribio Bencosme Rodríguez, José Fabio Bergés (Grillito), Pedro Julián Bonilla Aybar, Domingo Cabrera Martínez, Julio César Castillo Cruz, Fernando Cestero Martínez (Chichí), Rubén Cordero García, José Ramón Enrique Cordero Michel, Ramón Aníbar Castro Sánchez, Manuel Delgado López, Héctor Emilio de Giudice Herrera, Manuel José del Orbe, Augusto Eufemio Dohse Jorge (Buby), Silvio Augusto Domínguez López, Guillermo Eustaquio Ducoudray Mansfield, Julio Raúl Durán García, Gabriel Emilio Fernández Mármol (Pipí), Juan Figueroa Reyes, Bienvenido Fuertes Duarte, Ercilio García Bencosme (Cilo), Sergio Manuel Ildefonso Genao (Kaporit), Fernando Gody, Francisco José Grullón Martínez (Frank), Eugenio Grullón González, César Federico Laranquent, José Caonabo Lora Martínez, Juan José Mateo Adames, Conrado Martínez Hernández, Eduardo Salvador Martínez Saviñón, Miguel Meléndez, Dr. Antonio Moca Ricart (Tony), Fernando Ozuna, Herminio Ripoll, Moisés Rubén Agosto Concepción, Francisco Alvarez Martínez, Dr. José Horacio Rodríguez Vásquez.
Cubanos: Delio Gómez Ochoa, Pablito Mirabal, Enrique Betancourt Carilli, Froilán Flores, Ramón López López (Nene), Frank López Rodríguez, Roberto P. Pichardo Caminada, Oscar Reyes Medina (Cohetico), Aldo Rodríguez Pérez, Antonio Sánchez Pérez, Ricardo Vasallo Alfonso, Oscar Luis Vega Acosta, Ramón Ruiz.
Españoles: Francisco Álvarez Martínez, Francisco Martin Fernández
Guatemalteco: Cristian Roberto Jordán Soto
Puertorriqueños: Luis Álvarez, Luis Ramón Reyes, Juan Reyes Reyes, David Chervony, Luis Alvarez, Moisés Rubén Agosto Concepción.
Venezolanos: José Altagracia Arias Quintero, Alejandro Arrechedera Rodriguez, Julio Camacho, Juan Evelio Cárdenas Soto, Edwin Erminy, Antonio Luis González Castellanos, José Isaac Molina González, Generoso Hernández, Nelsón Andrés Hernández González, Pedro José Linares Badillo, Luis Alfonso Medina Rosales, José Luis Rodríguez, Alfonso José Sintjago Flores, Luis Cárdenas Betancourt.

Estadounidenses: Larry Beevins, Charles White.



Gesta histórica del 14 de Junio de 1959
Conoces lo que sucedió en esta gesta histórica que marcó un antes y un después en la Dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.
La Creación del Movimiento de Liberación Dominicana (MLD)

A partir del 1° de enero de 1959, con el triunfo de la Revolución, Cuba ofreció  la ayuda económica necesaria para establecer los campamentos de entrenamiento de los expedicionarios que irían a suelo dominicano.
 
A finales de enero llegan a Cuba José Horacio Rodríguez, Reinaldo Santiago y Poncio Pou Saleta, para dar inicio el reclutamiento de las tropas que se entrenarían en los campamentos de Mil Cumbres, provincia Pinar del Río, y el campamento San Julián, este último abortado por diversas razones. 
A partir de marzo fueron llegando desde diferentes países  americanos más de trescientos voluntarios.
A solicitud de Fidel Castro, se designó a Enrique Jiménez Moya como enlace oficial entre los dominicanos y los revolucionarios cubanos.
Con la participación de casi todas las organizaciones políticas del exilio dominicano, se celebró en el mes de marzo, gracias a la convocatoria realizada por la Unión Patriótica Dominicana de Venezuela, un congreso donde formalmente se constituyó el Movimiento de Liberación Dominicana, con la integración del Frente Unido de Puerto Rico, el Frente Unido Dominicano de New York, la Unión Patriótica Dominicana de Cuba, el Partido Socialista Popular, el Frente Independiente Democrático de Venezuela y la Unión Patriótica Dominicana de los Estados Unidos.
En el acta constitutiva de esta entidad patriótica, figura el nombramiento de Enrique Jiménez Moya como comandante en jefe del Ejército de Liberación Dominicana, así como la creación de un Consejo Asesor de la Revolución Dominicana integrado por dos representantes de cada una de las instituciones arriba firmantes.
A su vez, se eligió un Comité Central Ejecutivo conformado por los doctores Francisco Castellanos, Francisco Canto, Luis Aquiles Mejía, Juan Isidro Jiménez Grullón y el señor Cecilio Grullón. Al general Juancito Rodríguez se le designó Consejero de dicho Comité y suplente en ausencia de alguno de ellos. 
Como resolución fundamental de esta asamblea quedó redactada y aprobada su plataforma de Gobierno, contenido en el Programa Mínimo de la Revolución Dominicana.
Ese documento explicaba las transformaciones económicas, sociales y políticas, que el MLD pondría en práctica luego del triunfo. Establecía también el compromiso de respaldar el ejercicio de la democracia representativa, y en el plano internacional "fomentar las relaciones con los demás pueblos, basadas en la comprensión y el mutuo respeto que inspira la igualdad privada de los estados y la libre determinación de los pueblos".
El Movimiento de Liberación y en su ejército construyeron un grupo heterogéneo y plural de hombres de distintas ideologías políticas, clases sociales, religiones, razas y nacionalidades. Capitalistas y socialistas, intelectuales y obreros, profesionales y campesinos.  Jóvenes y viejos, dominicanos y extranjeros se reunieron con un mismo ideal: “La defensa de la Libertad y la Democracia en la República Dominicana”.
Para alcanzar sus ideales democráticos, esta organización no partidista decide colaborar con la guerrilla cubana, contribuyendo con dinero y armas a Fidel Castro, viejo compañero de los dominicanos en la frustrada expedición de Cayo Confites, máximo líder de la insurrección contra el dictador Batista, con ese propósito fue designado como enviado especial a Enrique Jiménez Moya, quien se integró a la lucha del pueblo cubano alcanzando el grado de capitán.
Todo lo anterior contribuyó a que, luego de derrotada la dictadura de Fulgencio  Batista, en Cuba, el gobierno revolucionario dirigido por Fidel Castro autorizara la instalación en esa isla los campamentos de entrenamiento de los dominicanos.
La lucha para darle fin a la dictadura trujillista prontamente ganó expresiones de solidaridad y de adhesión de demócratas  procedentes de diversas naciones, entre los que se encontraban: 
  • 22 cubanos
  • 13 venezolanos
  • 5 puertorriqueños
  • 2 españoles
  • 2 norteamericanos
  • 1 guatemalteco
Entrenamiento

El entrenamiento se realizó en el campamento Mil Cumbres, en Cuba, congregando unos 250 expedicionarios.  La dirección de este campamento recayó en el comandante Dr. José Horacio Rodríguez. Los entrenamientos militares estuvieron a cargo del oficial mayor cubano Roberto Fajardo.
Durante el campamento sus miembros se reagruparon en seis pelotones, comandados por dominicanos y denominados, respectivamente, Juan Pablo Duarte, Simón Bolívar, Antonio Duvergé, José Martí, Gregorio Luperón y Máximo Gómez. 
 
 
A los dos meses de entrenamiento, Jiménez Moya seleccionó a los que integrarían las fuerzas expedicionarias.
El día 13 de junio partió el primer grupo, distribuido en dos lanchas que zarparon desde la Bahía de Nipe, cuyos integrantes fueron despedidos por el comandante Camilo Cienfuegos; al día siguiente, el 14 de junio, el grupo que iría por avión fue despedido por el capitán Manuel Rojo del Río, en la Bahía de Manzanillo.
Desarrollo de la Expedición

La expedición de Constanza, Maimón y Estero Hondo, del 14 de Junio de 1959, estaba programada para llegar a la República Dominicano por aire y mar, sin embargo, las dos embarcaciones facilitadas por cubanos, llegaron a la costa norte seis días después, debido a un sabotaje y a un mal tiempo.
La incursión aérea ocurrió el domingo 14 de junio, con 54 expedicionarios a bordo de un avión C-46 Curtiss, por el aeropuerto militar de Constanza.
El avión, adquirido en Miami utilizando parte de los 250,000 dólares donados por los venezolanos, fue camuflado con las insignias de la Aviación Militar Dominicana y regresó a Cuba, piloteado por el venezolano Julio César Rodríguez y el co-piloto cubano Orestes Acosta.
La incursión aérea, en sentido general, fue exitoso y sin bajas, logrando los expedicionarios desplazarse hacia las montañas en dos grupos, uno dirigido por Enrique Jiménez Moya con 33 hombres, que avanzó hacia Tireo, mientras que los otros 20 expedicionarios, avanzaron hacia las montañas de El Botao, bajo la dirección del comandante cubano Delio Gómez Ochoa.
El régimen de Trujillo desplegó unos 3,000 soldados para enfrentar los expedicionarios, además, movilizó camiones y aviones, a los que se sumaron los grupos campesinos.
A tempranas horas del 15 de junio, los cielos de Constanza se ennegrecieron por los bombardeos de la Aviación Militar Dominicana.
Mientras se internaban en las montañas, uno de los expedicionarios perdió la mochila que contenía los planos de los desembarcos marítimos, lo que constituyó un  revés, al revelar los planes de los desembarcos marítimos no realizados aún.
El 20 de junio, la lancha Carmen Elsa desembarcó por Maimón, con 96 expedicionarios, comandada por José Horacio Rodríguez y finalmente capitaneada por José Messón.
A su vez, la Tínima desembarcó en Estero Hondo con unos 48 expedicionarios, comandada por José Antonio Campos Navarro. Los desembarcos fueron enfrentados por el Ejército y la Aviación Militar, con el despliegue de otros 3,000 soldados.
Los expedicionarios de Maimón y Estero Hondo fueron duramente atacados por la Marina, con la presencia de un guardacostas, una corbeta de guerra y un barco destructor, además de bombardeos por la Aviación Militar Dominicana.
La menor parte de los expedicionarios de ambos frentes cayeron en combate, mientras la mayoría fue hecha prisionera por militares y civiles, algunos asesinados de inmediato o enviados a la Base Aérea de San Isidro, donde finalmente eran interrogados, torturados y fusilados.
Un último reducto de 5 expedicionarios de Constanza fue hecho prisionero el 10 de julio, compuesto por los dominicanos Poncio Pou Saleta y Merardo Germán,  mientras que los cubanos Delio Gómez Ochoa, Frank López y  el adolescente Pablito Mirabal, se les capturó al día siguiente.
Existen evidencias de la continuidad hasta el mes de septiembre de 1959 de dos expedicionarios que habían desembarcado en Maimón, logrando permanecer con vida de manera aislada. Ellos fueron el norteamericano Larry Bivins -veterano de la guerra de Corea, y el español Francisco Álvarez, quien fue el último en morir el día 14 de septiembre.
Las bajas reportadas en las filas de las tropas del ejército de Trujillo fueron de 42 muertos, 32 heridos y un soldado desaparecido.
De los 196 expedicionarios sólo sobrevivieron 6; dos cubanos: Delio Gómez Ochoa y Pablito Mirabal, y cuatro dominicanos: Gonzalo Almonte Pacheco, Francisco Medardo, Mayobanex Vargas y Poncio Pou Saleta.


miércoles, 28 de mayo de 2014

53 Aniversario ajusticiamiento del tirano.

El ajusticiamiento de Trujillo, sus principales actores en la escena del tiranicidio.


Muchos de los hombres que se unieron a la conspiración para matar a Rafael L. Trujillo Molina la noche del 30 de mayo de 1961, fueron militares y personas conocidas  suyas con diferentes motivaciones para acabar con él y poner fin a su larga dictadura de 31 años. 

Asesinatos como el de las Hermanas Mirabal, humillaciones de Trujillo contra algunos de ellos en público y en privado, el ultraje al honor familiar por reclamos sexuales de Trujillo contra la dama de la casa, prohibiciones y discriminaciones ofensivas, crímenes contra algún hermano después de cumplir delicadas misiones del régimen eran mandados a matar por el tirano. 

Quiénes fueron


Antonio Imbert Barrera. Militar Dominicano, nació en Puerto Plata el 3 de Diciembre de 1920. Muy joven, cuando tenía algo más de 20 años, fue nombrado por Trujillo gobernador de Puerto Plata en los años 40, pero posteriormente sus relaciones de amistad con personas desafectas con el gobierno le generaron serias dificultades que lo llevaron a integrarse al complot. Junto a Luis Amiama Tió sobrevivio a la persecución que desató el régimen contra los que participaron en el tiranicidio.



Luis Amiama Tió (1915-1980). Nació en San Pedro de Macorís, fue secretario particular de Virgilio Trujillo, hermano del tirano Rafael Leónidas Trujillo Molina. En 1952 fue designado presidente administrativo del Distrito Nacional, equivalente a la alcaldía de la ciudad de Santo Domingo. A causa de las rencillas existentes en un momento entre los hermanos Trujillo, fue despedido de su puesto, pero pronto recuperó el favor del régimen. Trujillo le ofreció la secretaría de Obras Públicas, pero Amiama, que era propietario de una empresa llamada La Cigüeña, dedicada a transportar mudanzas, se las ingenió para convencerlo de la necesidad de entregarse de lleno a su negocio, y el tirano le aceptó la negativa. 




Pedro Livio Cedeño. Nació en la ciudad de Higüey, en 1912. A temprana edad se inclinó por los estudios militares, así decide ir a estudiar ciencias militares en Estados Unidos de América. Su educación militar le permitió conocimiento de estrategia en combates, sirviendo esto para ingresar a las filas del Ejército Nacional. Cedeño era hombre que tenía acceso a informaciones por la cercanía que tuvo con la férrea dictadura Trujillista.



Antonio de la Maza. Nació el 24 de mayo del 1912 en Moca  Se le considera el ideólogo y consistente promotor del complot contra Trujillo por la muerte de su hermano Octavio De la Maza, Mayor piloto de la Fuerza Aérea quien por orden del tirano fue asesinado el 6 de enero de 1957.



Modesto Díaz Quezada. Inició su conspiración invitado por su hermano Juan Tomás, motivado por el horrendo crimen de las hermanas Mirabal. Ambos se referían a la eliminación de Trujillo como una cuestión de vergüenza. Las casas de los Díaz se convirtieron en el centro de operaciones de la conjura. Don Modesto participó en todos los preparativos, fue quien integró al movimiento a su íntimo amigo Luis Amiama Tió, a Huáscar Tejeda y a Roberto Pastoriza.A través de él se realizaron los contactos con Ángel Severo Cabral quien proporcionó las dos carabinas M-1 enviadas por la embajada norteamericana.



Juan Tomás Díaz Quezada (1905-1961). Militar, nativo de San Cristóbal, se crió junto a Trujillo. Fue jefe de brigada en La Vega. Fue una de las principales figuras que planeó y participó activamente en la ejecución del complot por las humillaciones de Trujillo ya que en 1959, luego de la gesta del 14 de junio, por razones de seguridad familiares suyos debieron asilarse en la embajada de Brasil lo cual molestó al sátrapa.


Roberto Pastoriza Neret. Es oriundo de París, Francia. Tenía 39 años cuando fue invitado a participar en el acontecimiento que luego lo convertiría en un héroe nacional. Era socio en una compañía de Huáscar Tejeda Pimentel.




Luis Manuel Cáceres (Tunti). Nació en Moca, provincia Espaillat, en el año 1938, luchador antitrujillista. Era hijo de una cuñada de Antonio de la Masa, a quien se unió para llevar a cabo la conspiración. 



Teniente Amado García Guerrero. Nació en la Romana el 2 de junio de 1931. Militar miembro del Cuerpo de Ayudantes Militares de Rafael Leónidas Trujillo, fue la persona encargada de informar a los demás complotados sobre los movimientos de Trujillo, y así lo hizo esa noche del 30 de mayo de 1961. Se cuenta que entre las razones que tuvo para unirse a la trama está la prohibición del dictador a que contrajera matrimonio con una joven de su pueblo natal de nombre Luisa Gil, ya que ésta era hermana de René Gil un "rebelde comunista" indignado, se unió a los planes para acabar con el sátrapa.



Huáscar Tejeda Pimentel (1926-1961). Nació en Baní se graduó de ingeniero civil en la universidad norteamericana de Connecticut en 1953. En 1955 fundó una compañía de ingenieros junto con Roberto Pastoriza Neret. De 1959 a 1960 fue profesor de la Universidad de Santo Domingo. Se unió con Pastoriza al grupo que conspiraba para ajusticiar a Trujillo. Se unió al hecho que ocurrió el 30 de mayo de 1961. Fue asesinado en noviembre de 1961 junto a sus demás compañeros de conjura también presos.
Otros participantes directos fueron Salvador Estrella Sadhalá y el general Pupo Román, jefe del Ejército.


Salvador Estrella Sadhalá estaba casado con Doña Urania Mueses, con quien procreó cinco hijos. Fue enrolado a la conjura por Antonio de la Maza. Salvador era un católico practicante y formaba parte de Movimiento 14 de Junio en Santiago.
A su vez reclutó a Antonio Imbert Barreras y al Teniente Amado García Guerrero. Desde su casa partieron los héroes la noche del 30 de mayo y su automóvil Mercury fue utilizado por Roberto Pastoriza.
Sobre el carácter de Salvador se cuenta la siguiente anécdota:
‘‘Tres días antes del suceso Salvador visitaba a su amigo y también ingeniero Emile Taulé.
Taulé angustiado por la situación, le dijo: ¿”Salvador pero es que aquí no hay hombres? 
Estrella, sin alterarse, calmado, y evidentemente con ánimo de aliviar el tormento al buen amigo, le dijo: Sí Emile, aquí sí hay hombres, tú lo veras pronto’’.
Tomado del libro ‘‘Ayer, el 30 de mayo y después’’, de Fernando Amiama Tió.
Salvador Estrella Sadhalá luego de confesarse en el Convento de los Dominicos, imposibilitado de encontrar refugio, se entregó al SIM. Fue asesinado en la Hacienda María el 18 de noviembre, tenía 42 años.