miércoles, 5 de febrero de 2014

Informe, cartas y documentos sobre restos Caamaño y ADN


Informe “in situ”  sobre los restos óseos humanos encontrados en el Valle de Las Lechugas, Constanza, el día 2 de mayo de 1987.

Antes de nuestra llegada al sitio, huesos humanos habían sido descubierto en una pequeña excavación realizada en el área aproximada a 0.50X 0.50 Mts. Debajo de unas tablas de maderas de pinos  (costaneras), se había localizado parte de una osamenta que supuestamente continuaba por debajo de la madera.
Comprobé primeramente que la condición estratigráfica no había sido alterada y que dicha excavación previa realizada se había limitado a exponer un fémur, parte de una tibia y alguna costilla.
Levanté la capa de maderas costaneras que cubrían el resto de la tumba y comprobé que los huesos se encontraban en contacto con aserrín, y también de pino; una parte con coloración oscura quemado, y otra sin quemar y de un color marrón claro. El aserrín que estaba más en contacto con los huesos se percibió más compacto y formando “pequeños terrones”, que absorbían el agua percolante.
Tras limpiar los restos óseos, se aprecia que mantienen un estado medio de conservación. Hay señales de cremación e indicadores de que este esqueleto junto a sus partes blandas fue sometido a la acción del fuego.
La impresión general del enterramiento es que este se produjo entre dos capas de madera de pinos, una como base; dicho cadáver ya quemado, fue colocado o lanzado, con aserrín, sobre ella e inmediatamente cubierto con la capa de tierra y madera que sirvió como techo.  La madera fue cubierta con tierra. La fosa excavada como tumba  llegó aproximadamente a alcanzar 1.00 mts. De profundidad.
 Con respecto a la posición del esqueleto es totalmente atípica. El tórax estaba situado en decúbito dorsal (o supino), es decir “boca arriba”. El cinturón pélvico había sido desarticulado, quedando, desplazados hacia un lado y el otro, los huesos ilíacos, siendo imposible la localización del hueso sacro, que complementa dicho cinturón por detrás. Igualmente ausente están todas vertebras lumbares que debieron correr la misma suerte que el sacro.
Las extremidades inferiores fueron separadas de sus respectivas articulaciones de la cadera, dejando fracturadas con pérdida laminar



- 2 –
ambas  cavidades cotiloideas en su fondo. Una de ellas también quedó desarticulada en la rodilla, la otra: en posición de extención. Cabe señalar que sólo fue posible encontrar dos cálcaneos  y dos astrágalos, pues todos los demás huesos del tarso y todas las falanges, estaban ausentes.
Las extremidades superiores también estaban desarticuladas, en el hombro y en el codo. Los huesos húmero se encuentran en posición inversa, es decir la parte o epífisis distal del codo se encontró próximo al lugar que debía ocupar el hombro. Los huesos de los antebrazos, desarticulados y dispersos. No hay huesos del carpo ni falanges.
Con relación a la cabeza sólo se recuperaron fragmentos de los huesos planos: occipital y parietales, así como la porción petrosa de ambos temporales. No están presentes ni hay huellas de destrucción de los huesos de la cara incluyendo el maxilar inferior ni piezas odontológicas. Fue encontrada en nivel situado a unos 15 cms. por encima y algo alejado de la cabeza (0.50 Mts.), una prótesis de maxilar superior, con cuatro (4) piezas posteriores “in situ”, cada una de ellas, de pequeño tamaño. La pieza fabricada en acrílico de color rosa, esta fracturada, con pérdida de material. Igualmente posee esta prótesis los puntos de sustentación del canino del otro lado, pero éste no está presente.
Las primeras vértebras cervicales no fueron encontradas como tampoco la base craneal contactante con la columna. Esto hace pensar que la cabeza se desprendió del tronco arrastrando las primeras vértebras cervicales. En cavidad pélvica fueron encontradas dos vértebras cervicales y fragmentos muy pequeños de huesos craneales; esto permitiría sospechar que la cabeza estuvo colocada allí, antes que tuviera un destino final, desconocido. El número total de vértebras asciende a doce.
Muchas costillas fueron recuperadas. Algunas de ellas con fracturas próximas a su extremidad distal.
Con respecto a la posición general que presenta este esqueleto, todo hace pensar que se trata del enterramiento de un cuerpo desmembrado, sobre el que se colocaron los respectivos miembros desarticulados a la vez, con excepción de la extremidad derecha inferior cuya articulación de la rodilla resistió permaneciendo en extensión.





- 3-
El desmembramiento se produjo en condiciones post-mortem muy probablemente durante el trayecto del sitio donde supuestamente pudo haber sido cremado hasta su lugar de enterramiento, toda vez que bajo el esqueleto no fueron encontrados fragmentos de madera que constituyeran parte de la pira, mientras que en el estrato ocupado por el esqueleto sí tuvieron presentes fragmentps carbonizados.
Con respecto a la edad cronológica que a la hora de morir tenía el individuo a quién perteneció el presente esqueleto nos permitimos sospecharla en torno a los veinte años con una tolerancia de cinco años para cubrir parte de la gama de variabilidad en lo relativo al desarrollo óseo. Este diagnostico fue basado en el estado de maduración del hueso húmero derecho.
Las suturas craneales presentes en los pocos restos recuperados de la cabeza del esqueleto en cuestión (occipitales, sobre todo) se nos muestran libres, permeables o no sinostosadas.
Las características de dimorfismo sexual en los huesos presentes indican que se trata de un individuo masculino. La escotadura ciática es claramente típica.
En los huesos largos no hay a simple vista señales físicas de fracturas en la vida del individuo ni tampoco tras su muerte. Los huesos planos (omóplato, ilíaco) se encuentran bastante deteriorados, con pérdida de sustancia en las partes más delgadas de su cuerpo.
Se requiere el estudio radiográfico y las mediciones antropológicas de gabinete, para completar este estudio realizado “in situ”, en el Valle de La Lechuga, Constanza, Provincia de La Vega.

Firmado  por Dr. Abelardo Jiménez Lambertus








IN FORME DEL EXPERTICIO DE ANTROPOLOGIA FISICA REALIZADFO POR LA COMISION AD-HOC PARA EL ESTUDIO DE LOS RESTOS HUMANOS PROCEDENTES DEL VALLE DE LAS LECHUGAS, CONSTANZA; LA VEGA.

   El conjunto óseo sometido a estudio de gabinete corresponde a solo un esqueleto. Estos huesos estuvieron expuestos a la acción del fuego.
   Todos los huesos largos están presentes.
   De los huesos cortas se carece de todos los integrantes de carpos, metacarpos y falanges de ambas manos, así como las falanges y metatarsos de ambos pies. De los del tarso solo están presentes el calcáneo y el astrágalo de cada pie. De las vertebras solo fueron recuperadas doce (12). Estas corresponden: cuatro (4) cervicales –de la cuarta a la séptima y ocho (8) a dorsales o torácicas- las ocho primeras. No hay vertebras lumbares, ni sacro ni cóccix. Tampoco están presentes las rótulas.
   De los huesos planos solo se han recuperados (14) catorce fragmentos craneales; cuatro (4) son mayores de 10 (diez) centímetros y ocho son microfragmentos. Incluimos además, los dos peñascos temporales. Las clavículas están presentes y completas. De costillas se recuperaron veinte (20) fragmentos. Tanto los ilíacos como lo omóplatos se encuentran muy deteriorados.












Estado de Conservación.

     El estado de conservación en que se encuentran estos restos óseos puede catalogarse como medio. Esto es atribuible al efecto del fuego a que fueron sometidos y al grado de humedad existente en torno a los huesos. La capa de madera de pinos que formaba el fondo sobre el cual se depositaron los restos, según el informe rendido por uno de nosotros (Dr Jiménez Lambertus), actuó al parecer, como retenedor del agua que penetraba el suelo procedente de las frecuentes lluvias en el Valle y por la propia humedad relativa en dicho sitio; que es muy elevada.

Cremación.
      El esqueleto en estudio:  en su condición de cadáver; fue sometido a fuego directo. Tal fuego no logró carbonizar totalmente las partes blandas; de tal modo que los huesos en general tuvieron tal protección. Cabe señalar que es a nivel de la zona nucal ( y tal vez de la cabeza) donde más efectos produjo la temperatura. El resto del occipital recuperado así permite afirmarlo.

Posición.
       La posición “in situ” en que aparece el esqueleto en el Valle de Las Lechugas, quedó descrito en el informe emitido por el Dr Jiménez Lambertus; miembro de esta comisión Ad-hoc.









Hoja número tres (3)

Identificación del esqueleto.
  1. Dificultades.
Grandes son las dificultades para la identificación del caso en estudio. Estas proceden de los siguientes aspectos que a continuación enumeramos:
a)      Carencia total de los huesos de la cara.
b)      Carencia total de piezas dentarias completas o fragmentadas.
c)      Carencia total de los huesos del cráneo.
d)      Carencia total de los huesos de ambas manos.
e)      Ausencia casi total de pies.
f)       Carencia de rótulas; sacro; cóccix y de todas las vértebras lumbares.
g)      Ausencia de Atlas y Axis.
h)      La erosión sufrida por muchas superficies óseas; sobre todo de los huesos cortos y de algunas epífisis de los huesos largos.
i)        El deterioro y fracturación de las mismas producto del efecto del fuego.











Hoja número cuatro (4)


Identificación personal.
Se trata del esqueleto de una persona que en vida disponía de las siguientes características:

Aspecto general                                 : Normal
Determinación sexual                                   : Varón
Madurez                                            : Adulto
Corpulencia                                       : Media
Enfermedades osteolesionantes       : Ninguna detectada
Fracturas recientes en vida               : No detectadas
Deformaciones óseas                                    : No detectadas

Lesiones traumáticas.
1.      Ilíaco derecho. En la línea innominada se aprecia la huella del impacto de un objeto sólido aunque de pequeño tamaño; que rozó la tabla interna del hueso dejando líneas de erosión paralelas, todas inclinadas de delante a atrás y de arriba abajo. La longitud de la huella alcanza los dos (2) centímetros; siendo su anchura total de uno (1 cm.).
2.      Astrágalo. Uno de los astrágalos presenta en una de las superficies articulares tarsianas una huella lineal aislada y única de menos profundidad que la del ilíaco, y que se produjo estando la porción anterior del pie ya desarticulada.
3.      Vértebra. El cuerpo vertebral correspondiente a una de las vértebras dorsales intermedias aparece pulverizado, sin poder determinarse la causa, máxime cuando ambos cuerpos vertebrales de las que articulan con ella se muestran completos; aunque erosionados en sus respectivas superficies.



Hoja número cinco (5)

Talla.

   La estatura que en vida correspondió al esqueleto en estudio fue obtenida mediante la comparación de las medidas antropométricas tomadas en los huesos más completos o bien con las medidas estimadas tratándose de huesos con pérdida parcial, estableciéndose su relación con las cifras que ofrece la tabla para calcular la talla a partir de restos óseos ideada por Manouvrier y que fue modificada por Olivier en 1963. La primera columna indica la talla que corresponde a las longitudes de los huesos largos  que se ofrecen en las demás columnas:

Talla       Radio            Radio        Fémur        Fémur        Tibia       Tibia        Húmero
Mtrs.       derecho      izq            der                         izq            der                        Izq             der
1.78       266.5             265             481           495             407           410             362
1.79       269                267            485                       500             411           414             365

Las cifras que aparecen subrayadas corresponden a las cifras más próximas a las longitudes obtenidas en los huesos en estudio, y que son las siguientes:

      Radio         Radio        Fémur        Fémur        Tibia       Tibia       Húmero
      der                        izq            der                         izq            der                        Izq            der
      267.5         266             482.5        494             409           410           361
Por lo tanto la talla correspondiente se sitúa en: 1.78MTRS (cinco pies y diez pulgadas: 5´ 10”)




Hoja número seis (6)

Edad

En el informe “in situ” elaborado por uno de nosotros (Dr. Jiménez Lambertus) y al que ya nos hemos referido; se estableció partiendo de la separación de la cabeza del húmero derecho por el cuello anatómico, una edad cronológica aproximada a los 20 años. Esa cifra se llevó a un margen de cinco (5) años para cubrir parte de las variaciones que pudiera presentar, tanto con carácter individual como hereditario, la soldadura u osificación del cartílago de conjunción de la epífisis proximal del húmero derecho.
El análisis morfoscópico mediante lupa estereóscopica tras la limpieza de la pieza ósea, y el empleo de radiografías tomadas mediante un aparato portátil cedido gentilmente por la Clínica Alcántara y González, ha permitido establecer que las estrías presentes en la superficie de tejido esponjoso fracturado por efecto del calor se produjeron durante el proceso de cremación incompleta a que fue sometido el cadáver. Esto explica el por que sólo la cabeza del húmero derecho fue la única parte epifisaria sin aparente soldadura.
La radiografía torna el diagnostico hacia los 40 años.













                       Hoja número siete  (7)


Condiciones generales del hallazgo.

      El esqueleto se encuentra cremado, desmembrado, decapitado o carente de cabeza, con ausencia de sacro, manos, prácticamente de pies y de la mitad de las vertebras.


Prótesis.

     La prótesis encontrada a 0.50 Mtrs. De los escasos restos óseos correspondientes a la cabeza ubicada en un nivel correspondiente a 0.85 Mtrs. De profundidad, no presenta signo alguno de haber sido sometido al efecto del fuego.

     Esta evidencia no permite someter con absoluto crédito que forma parte de los restos pertenecientes al esqueleto en estudio.  (*)


---------------------------------
(*) : Sobre la prótesis, la familia Caamaño informó que a Francisco Alberto Caamaño; caso en dilucidación; le fueron realizados trabajos odontológicos, incluyendo prótesis. Una de las causas de los frecuentes trabajos; según esta comunicación personal; era que padecía de bruxismo.






              Hoja número (8)

Hipótesis Identificatoria con el esqueleto de Francisco Alberto Caamaño Deñó.

      Hemos dejado para el final la hipótesis identificatoria de que se trate de los restos esqueletales de Caamaño Deñó.
       En principio y basado en el diagnostico de la edad cronológica correspondiente al esqueleto en estudio partiendo de la cabeza humeral aislada; quedaba descartada tal hipótesis a menos que pudiera demostrarse un trastorno de osificación de carácter familiar hereditario, rasgo muy improbable.
      A la luz del diagnóstico radiográfico y de la ayuda diagnóstico-diferencial con la lupa estereoscópica, lo que parecía dilucidado tornó de nuevo a hipótesis activa ya que el diagnóstico de la edad era el fundamento del descarte.
     Actualmente; acorde a los resultados de nuestros estudios; no hemos encontrado incompatibilidad entre la data obtenida en el estudio en cuestión y las características antropométricas y morfológicas que sobre el Señor Francisco Alberto Caamaño Deñó hemos obtenido.

     En definitiva, la hipótesis de que los restos esqueletales recuperados en el Valle de Las Lechugas pertenezcan al Coronel Francisco Caamaño Deñó no presenta, a la luz de la Antropología Física, incompatibilidad.
Santo Domingo: 17 de Mayo de 1987.
Firmado por:
Dr Abelardo Jiménez                Lic. Renato O. Rímoli          Prof. Fernando Luna Calderón
Lambertus
 Nota: La Señorita Glenys Tavares María actuó como ayudante en los trabajos de gabinete

------------------------------------------------------------------------------------------------------------

2 de Abril de 2013

A: QUIEN PUEDA INTERESAR
ASUNTO: RECURSO DE OBJECION A PRUEBAS DE ADN (ACIDO DEXOSIRIBONUCLEICO) A RESTOS DEL CORONEL FRANCISCO ALBERTO CAAMANO DENO

Yo, George Federico Torres-Cuesta, suscribiente de esta comunicación, de profesión medico especialista en Medicina Pulmonar, Medicina Interna y Cuidado Critico, certificado por los exámenes correspondientes para ejercer en el territorio de los EEUU, Puerto Rico y la Republica Dominicana,  Coronel (R) de la Fuerza Aérea de los EEUU y como tal parte de los equipos médicos tratantes a los soldados de los ejércitos norteamericanos en los teatros de guerra, investigador medico asociado al departamento de Microbiología e Inmunología de  la Escuela de Medicina de Ponce, Puerto Rico en el área de investigación de ADN bajo la prueba de Polimerasa de Reacción en Cadena. Como actual representante ante los EEUU de la FUNDACION CAAMANO declaro, expreso y certifico lo siguiente:

1.   Que he sido comisionado por el presidente de la FUNDACION CAAMANO en la República Dominicana, Claudio Caamaño Grullon, para evaluar la posibilidad de realizar pruebas de ADN (acido desoxirribonucleico)  a unos restos que fueron encontrados en las montanas dominicanas en el ano de 1987 y que se han atribuido a los restos mortales del Coronel Francisco Alberto Caamaño Deño, asesinado en la misma área geográfica en el año 1973 y aparentemente enterrado bajo condiciones traumáticas en el mismo ano.
2.   Que he examinado cuidadosamente la prueba documental ofrecida a mi persona por el Señor Claudio Caamaño Grullon, los recuentos históricos de la época, los testimonios de los testigos presenciales del fusilamiento, posterior quema de los restos y desmembramiento del Coronel Francisco Alberto Caamaño Deño.
3.   Que según todos estos testigos presenciales y materiales de los hechos, el cuerpo del Coronel Francisco Alberto Caamaño fue sometido a mutilación traumática seguida de la quema de sus restos bajo altas temperaturas y desmembramiento de su cabeza, tronco y extremidades, los cuales fueron subsecuentemente y de acuerdo a las mismas versiones enterrados de manera desordenada y sin protección alguna, sometidos a contaminaciones materiales y ambientales en el lugar donde fueron descubiertos 14 anos después por un equipo de antropólogos de renombre en la República Dominicana.
4.   Que el ADN es un componente del núcleo de las células que contiene instrucciones genéticas en la respuesta conducente al material hereditario de los organismos vivos conocidos y algunos virus.
5.   Que el ADN se compone de dos variantes específicas: el ADN Nuclear y el ADN Mitocondrial. El ADN Nuclear es el componente de la mayoría de las copias de ADN en el genoma humano. Desafortunadamente, su degradación es rápida, ocasionalmente inmediata y está sometido a las más altas probabilidades de contaminación solo con el manejo inadecuado de cualquier tejido.
6.   Que el ADN Mitocondrial solo puede ser extraído de la fuente materna: las únicas personas con este tipo de ADN tendrían que ser hermanos de padre y madre del sujeto en estudio.
7.   Que el ADN no es una prueba infalible en la identificación de restos humanos. En casos extremos como lo es de manera inequívoca el caso que describimos, es absolutamente necesario recurrir a técnicas clásicas de examinacion forense, sumado a la documentación de los hechos, testimonios de testigos principales y otros factores que en común serian conocidos legalmente por el termino de “cuerpo del delito”.
8.   Que los huesos humanos sometidos a temperaturas extremas se pueden clasificar de la siguiente manera: 1. Hueso Bien Conservado  2. Semi quemado (200-300 grados C) 3. Quemado Negro (300-350 grados C) 4. Quemado Azul Gris (550-600 grados C) 5. Quemado Azul gris Blanco ( mayor de 650 grados C)
9.   Que el análisis genético de los huesos quemados es complicado por los siguientes factores: 1. Degradación del ADN en las muestras 2. Contaminación por ADN foráneo 3. Existencia de inhibidores de la polimerasa, componente primordial del ADN como lo son colágeno, gasolinas, plásticos, componentes textiles y una decena mas de materiales combustibles-todos usados en la destrucción testimonial de los restos del Coronel Caamaño.
10.       Que como resultante de todo lo anterior la identificación de ADN de forma reproducible en los cadáveres es posiblemente en: 1. Huesos bien conservados 2. Semi quemados 3. Huesos quemados negros (con perfiles incompletos). La identificación en huesos quemados con temperaturas superiores a los 600 grados centígrados es prácticamente imposible o infructuosa. He calculado que las temperaturas utilizadas para destruir los restos anteriormente citados debió sobrepasar por mucho los 800 a 1000 grados centígrados.

Debido a todo lo anteriormente señalado y como experto en la materia que nos ocupa, he recomendado, por la inutilidad, futilidad y capacidad de error de la muestra en cuestión, la NO REALIZACION de pruebas de ADN en la situación arriba mencionada.

Con saludos de la más alta estima,

Sinceramente,




                               GEORGE F TORRES, MD, FCCP
                               TENIENTE CORONEL (R) FUERZA AEREA DE EEUU
                               ESPECIALISTA EN PNEUMOLOGIA Y CUIDADO CRÍTICO
                               INVESTIGADOR ASOCIADO ESCUELA MEDICINA PONCE
                               DEPARTAMENTOS IMMUNOLOGIA Y MICROBIOLOGIA

  

----------------------------------------------------------------------------------------------
Santo Domingo, Distrito Nacional,
5 de agosto de 2013

A:                                Instituto Nacional de Ciencias Forenses
DE:                             CLAUDIO CAAMAÑO GRULLÓN
ASUNTO:                   SOLICITUD DE INFORMACION

Saludos,
Quien suscribe CLAUDIO CAAMAÑO GRULLÓN, mayor de edad, casado, portador de la cédula de identidad y electoral No. 001-1444684-2, domiciliado y residente en la calle El Canal No. 1, Distrito Municipal El Carretón, Provincia Peravia, amparado en la Ley No. 200-04, Ley General de Libre Acceso a la Información Pública, No. 200-04, tiene a bien solicitarle los siguiente:
1.      En qué estado se encuentran los estudios de ADN seguidos a los restos de Francisco Alberto Caamaño Deñó;
2.      Informe detallado del procedimiento que se está llevando a cabo para obtener las muestras de ADN de los restos de Francisco Alberto Caamaño Deñó, tanto los que se están llevando y han sido llevados, como los que deberán llevarse a cabo en el futuro;
3.      Qué fin están siguiendo las muestras óseas que han sido objeto de estudio.
La información solicitada en esta comunicación es necesario me sea entregada de manera impresa y sellada. De antemano muchas gracias.
  

Atentamente,

CLAUDIO ANTONIO CAAMAÑO GRULLÓN


-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------


     






------------------------------------------------------------------------------------------------------------

   OPINION SOBRE INFORME DEL INACIF RESTOS CAAMAÑO

Por George F Torres, MD
“…BORRA DE UN SOLO GOLPE Y PLUMAZO TODOS LOS ELEMENTOS QUE HASTA ESE MOMENTO SE HABÍAN CONSIDERADO VALIDOS CON RESPECTO A LA PROCEDENCIA DE ESTOS RESTOS, BASADOS EN “CONCLUSIONES” QUE LUEGO DE LEER EL INFORME MISMO SOLO PUEDO CATALOGAR DE POCO VERACES, ABSURDAS Y CONTRADICTORIAS”.
Florida, Estados Unidos.- El día 16 de Febrero de 1973 fue asesinado en las montañas dominicanas el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, quien solo 14 días antes había desembarcado comandando un grupo guerrillero que había decidido enfrentar con las armas al gobierno del Dr. Joaquín Balaguer.
Los testimonios hasta ahora obtenidos de los participantes en aquella gesta Histórica dan cuenta de que Caamaño fue capturado con vida y posteriormente fusilado. Existiendo ordenes previas de que su cuerpo fuera destruido, el mismo fue sometido a temperaturas extremas en una pira improvisada para tales fines y sometido a su vez a la acción térmica de varios combustibles fósiles y químicos por varias horas, siendo su cuerpo parcialmente destruido y desmembrado con la consecuente desaparición de la mayoría de las piezas óseas, procediéndose con posterioridad al enterramiento de las mismas junto a los restos de dos de sus compañeros muertos el mismo día.
En el año 1987 luego de incesantes esfuerzos, y con la cooperación bajo promesa de recompensa económica a detectives privados y miembros separados y/o activos de las Fuerzas Armadas, en una zona altamente militarizada se encontraron unos restos óseos en el Valle de las Lechuguillas, San José de Ocoa, mismo lugar donde había sido asesinado catorce años antes el Coronel Caamaño. Luego de obtener la autorización del presidente de la República, Joaquín Balaguer, y su Ministro de las Fuerzas Armadas, Antonio Imbert Barreras, se autorizó a un grupo de los mejores antropólogos del país a realizar un levantamiento de los mismos bajo la atenta mirada de familiares, periodistas, militares y particulares que allí se reunieron.
De acuerdo a la descripción ofrecida por el principal investigador de este caso, se había expuesto un fémur humano sin que la geografía circundante a la misma área fuese alterada en lo más mínimo. En una brillante exposición de la localización, ubicación, estado de los restos y procedimientos seguidos para su excavación se hizo referencia a un cuerpo incompleto, desmembrado, quemado bajo la acción del fuego, al cual le faltaban la mayoría de sus piezas óseas incluyendo la cabeza, las manos y los pies, y colocado en posición atípica en medio del terreno circundante. Es importante señalar que a escasa distancia de este cadáver incompleto y mutilado se encontraron dos esqueletos completos pertenecientes a dos seres humanos más.
En relación a los medios utilizados para desenterrar estos restos humanos, en aquel lugar no se trataron los mismos como el área de un crimen, sino como un levantamiento arqueológico. Por ende no se establecieron las medidas de precaución que hoy se aconsejan para evitar la contaminación de estas áreas y proceder a una identificación no adulterada y propicia de los restos a ser analizados. Es de conocimiento público que para este levantamiento no se cubrió el medio ambiente, no se utilizaron ni siquiera guantes y/o mascarillas y que los mismos fueron
manipulados por más de veinte o treinta personas, incluyendo su traslado a casas de particulares antes de ser llevados a su destino final en la Avenida Máximo Gómez, en una de las manifestaciones populares más grandes que hayan ocurrido en la República Dominicana.
El estudio antropológico realizado en 1987 es, sin embargo, nada menos que brillante. Se ofrecen en el mismo los detalles anatómicos de los huesos en estudio; se hace referencia a los materiales encontrados en los huesos y a su definitiva exposición a altas temperaturas y al efecto del trauma. Se utilizaron medidas antropométricas exactas, avaladas por estudios radiográficos precisos y se llego a la conclusión acertada, desde el punto de vista científico, de que estos restos eran enteramente compatibles con quien en vida se llamo Francisco Alberto Caamaño Deñó. Sumado a la prueba antropológica, a la evidencia testimonial y a las características así descritas se hizo obvio que estos restos humanos correspondían a los del Comandante asesinado.
En el año 2013 el Congreso de la Republica, máximo organismo del poder Legislativo, promulgo una ley para el Traslado de estos restos óseos, desde su lugar de descanso en la Avenida Máximo Gómez hasta el Panteón de la Patria, donde reposan los Héroes de la República. Luego de la Promulgación de la Ley 4-13 por la Máxima Autoridad Política, el Presidente de la República, Danilo Medina, se crea una comisión para organizar el traslado de los restos hasta el Panteón Nacional, cuyo objetivo no era otro que facilitar los medios para que esta actividad fuera posible.
Es entonces cuando, atribuyéndose facultades que no le correspondían ni le corresponden y violando la disposición de una Ley, el Ministro de Cultura accede a presiones de particulares y decide realizar pruebas de ADN a los restos encontrados hacia ya 27 años. Es en este momento en el cual soy requerido por el presidente de la Fundación Caamaño, Claudio Caamaño Grullon, para ofrecer mi opinión en el mismo sentido, como miembro de la Fundación Caamaño y su representante en los EEUU de Norteamérica.
Luego de estudiar detenidamente este caso, y comunicándome a su vez tanto con miembros de las familias Caamaño Vélez, Caamaño Acevedo y Caamaño Deñó para ofrecer mis perspectivas sobre este caso en particular, con la experiencia de haber participado de manera directa o indirecta en la obtención, el procesamiento y análisis de más de 18,000 muestras de ADN en mi carrera profesional, envié varias declaraciones juradas en donde rechazaba la factibilidad de obtener una muestra fidedigna, debido a varios factores que ya han sido mencionados en otras comunicaciones y que todos ellos recibieron de manera directa de mi parte. Recomendé a la referida Comisión la no realización de esas pruebas, precisamente conociendo la posibilidad real de un resultado negativo o pobremente específico y erróneo, tal como efectivamente ha sucedido y por el cual se pretende llevarle al pueblo dominicano la noción de que estos restos no son auténticos.
Es menester señalar que para mi sorpresa, y de nuevo obviando todos los protocolos establecidos para el trato de estos restos como evidencia de un crimen, se realizó una nueva exhumación en presencia de periodistas, familiares y particulares, esta vez en el Cementerio de la Avenida Máximo Gómez. Una vez más, el área no fue sellada al ambiente. La urna conteniendo los restos descritos fue abierta al medio ambiente y al público allí presente, que constaba de decenas de personas. Luego de realizar este show mediático los restos fueron
transportados bajo prácticamente ninguna custodia al centro INACIF en la ciudad de Santo Domingo.
Luego de varios meses sin ofrecer ningún tipo de información pública, y sólo luego de la orden expresa de un tribunal (el Superior Administrativo), el INACIF sorprende a la Nación Dominicana, para alegría expresa de unos pocos, y emite un reporte que borra de un solo golpe y plumazo todos los elementos que hasta ese momento se habían considerado validos con respecto a la procedencia de estos restos, basados en “conclusiones” que luego de leer el informe mismo solo puedo catalogar de poco veraces, absurdas y contradictorias.
La comparación entre el estudio antropológico de 1987, el cual ni siquiera es mencionado en el reporte actual de INACIF, y este último reporte es diametralmente opuesta, tanto en la forma, el contenido, la precisión y la calidad científica de los mismos. Se llegan a cometer errores garrafales que hemos (para no utilizar otros términos) catalogado de graves y penosos. Para nada se tomó en cuenta el estudio previo, ni sus datos, ni su contenido, ni sus resultados. Se partió desde un principio con un desconocimiento total de la forma en que fueron hallados, manejados, manipulados y estudiados estos restos en el pasado. El informe del INACIF se llega a contradecir en sí mismo en más de una ocasión, con descripciones de huesos “completos en más de un 95%” con “huesos incompletos, fragmentos y extremos proximales de los mismos”. Afirma todavía más el investigador principal diciendo que estos restos están “completos tal como ocurrió al momento de la muerte”, sin mencionar cual fue ese momento, ni sugerir siquiera una causa probable para la misma.
Describe el INACIF en estos “huesos completos” la friolera de 66 piezas óseas, no concluyendo que a estos restos humanos por ende le faltan 160 piezas óseas. Por sus análisis contradictorios, adulterados y marcadamente erróneos, llegan y le transmiten a la población que allí había más de un individuo y más de un sexo en las referencias suministradas.
El peor de los errores, y el mas craso, sin embrago ocurre cuando se realiza un estudio de ADN no tomando en cuenta variable alguna que no fuese demostrar una familiaridad entre las muestras en cuestión y algunos miembros de la familia Caamaño, y no entender las variables científicas y epidemiológicas de sensitividad y especificidad de una prueba cualquiera para dar a conocer sus disparatados resultados. Es decir, el hecho de que aparezca, tal como apareció un “ADN” en estos restos y no aparezca el mismo “ADN” en los demás familiares no se puede interpretar tal como erróneamente se interpreto, es decir, probando que esos restos no pertenecían al padre biológico o hermano de esos miembros, sino que esos miembros no estuvieron en contacto con la muestra analizada en cuestión, siendo esta la principal diferencia entre un estudio diseñado para ofrecer resultados validos y uno que buscaba de antemano señalar la negatividad misma.
La pregunta que debió hacerse y no se hizo el INACIF era de quien era el ADN encontrado en los restos. De cuál de las 20 o 30 personas que manipularon esos restos en 1987. De cuál de los técnicos que efectuaron la prueba. De cuál de las decenas de personas que estaban allí presentes cuando de manera desordenada se abrió la urna al medio ambiente, cuando es de ellos muy bien sabido que una sola partícula de saliva, sudor, contaminación de varios orígenes, podía adulterar el resultado de la muestra misma. Todo lo anterior sin medir las consecuencias de su error para la Historia y la Nación Dominicana.
Ese, y no otro, es el peor de los pecados de este reporte improcedente, anormal, incongruente e injusto, que de manera obvia se asocia a los peores intereses que gravitan sobre la República Dominicana, y por lo que jamás debió ni debe ser aceptado como válido por el pueblo dominicano. Es por lo mismo que nos reafirmamos en nuestra posición de que los restos del Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó deben ser llevados sin más dilaciones y sin más violaciones de los poderes del Estado a su lugar definitivo en el Panteón de Los Héroes de La Patria.                 

CLAUDIO CAAMAÑO DESPEJA LAS DUDAS SOBRE LA MUERTE DEL CORONEL DE ABRIL







Jueves 13 de dicembre 2012. http://fundacioncaamano.blogspot.com/.

Parte de un artículo de Claudio Caamaño Grullón, donde explica como fueron encontrados los restos y fotográfias de los restos encontrados.

 


Conocí al capitán Almonte Castro que custodió a Caamaño herido y prisionero durante 6 horas, hasta su asesinato; y de los múltiples datos en muchas reuniones con él surgieron los generales Raúl Almonte Lluberes, quien captura a Caamaño y con el que tengo una excelente amistad; Carlos Castillo Pimentel que se niega a cumplir la orden del almirante Jiménez Reyes de  asesinar a Caamaño;  Héctor García Tejeda sustituye a Castillo Pimentel y organiza y dirige el asesinato. Con los nuevos datos, Domínguez Fernández y yo hicimos múltiples viajes y excavaciones en Nizaíto sin encontrar los restos. Nadie con los que hablé conocía el sitio exacto del enterramiento, porque ya se habían ido cuando al mediodía del lluvioso y frío 17 de febrero el secretario de las Fuerzas Armadas almirante Ramón Emilio Jiménez Reyes, ordenó a un cabo y seis rasos quemar a Caamaño hasta desaparecerlo totalmente, para que los patriotas dominicanos no tuvieran sus restos para rendirle culto e inspirarse en sus ejemplos históricos,  y enterrar a Lalane y Pérez Vargas.
Contratamos detectives privados para buscar a los enterradores. Encontraron en Pedro Santana, provincia Elías Piña, en 1987, al cabo que ya era capitán, y por una alta suma de dinero nos reunimos con él en Nizaíto, donde catorce años después, con dificultad, encontró la tumba que hizo con los cadáveres de Lalane, Pérez Vargas y parte del de Caamaño. Por interés e insistencia mía nos contó y señaló lo siguiente: al lado de un camino encharcado a unos cincuenta metros de la carretera Ocoa-Constanza, estaba el cadáver de Caamaño desnudo y dos guerrilleros metidos en sacos, el almirante Jiménez Reyes le ordenó que él y seis militares quemaran a Caamaño hasta que no quede nada, y si algo queda lo tiran por una furnia para que se los coman los puercos cimarrones. A los otros dos los entierran en sitio y manera que nadie pueda encontrarlos. Unos extranjeros que estaban con el almirante nos instruyeron cómo quemar a Caamaño y hacer la tumba de los otros dos.  Como había llovido, todo estaba mojado y no prendía la leña para quemar a Caamaño, se lo informé al almirante Jiménez Reyes y le pedí gasolina. Vino y se paró entre los pies de Caamaño y le disparó una ráfaga partiéndolo casi en dos y volándole la cabeza, y  dijo  “ahora hay menos que quemar”, y ordenó destazarlo para quemarlo mejor “y si queda algo lo tiran que ese es comida de puerco”.
Pasamos la tarde enterrando a los dos, partiendo leña, cortando a Caamaño en pedazos y esperando la gasolina que llegó al anochecer. Durante toda la noche tratamos de quemar los pedazos de Caamaño, pero la lluvia apagaba la fogata que volvíamos a prender en medio de un frio tremendo, hasta que se acabó la gasolina, nos guarecimos de la lluvia y cuando amaneció estábamos solos, recogimos los pedazos no quemados y los huesos a medio quemar, y en vez de botarlos para los puercos cimarrones de la zona, los llevamos a la tumba recién hecha. Hicimos un hueco y los pusimos encima de los cadáveres, tapándolo luego otra vez como nos habían instruido los extranjeros, poniendo tierra y apisonándola, luego tablas de costanera verde, tierra vegetal y la yerba de la zona que habíamos separado con cuidado.
Con la información del sitio exacto, dos días después, el sábado 2 de mayo de 1987, subió todo el equipo de búsqueda, los hermanos de Caamaño, María Paula Acevedo, Freddy Beras Goico y Teo Beras con sus esposas y otras personas. Luego llegaron en helicóptero el Secretario de las Fuerzas Armadas Antonio Imbert, el jefe del Ejército, general Tommy Fernández y el antropólogo Abelardo Jiménez, quien hizo el levantamiento. Sólo los restos de Caamaño le tomaron todo el día, los de Lalane y Pérez Vargas se levantaron días después. Los restos de Mario Galán Durán y Ramón Payero Ulloa en tumbas separadas, en Los Mogotes, Villa Altagracia, cuya ubicación exacta fueron las primeras que conocimos y sacamos de último para que no fueran a impedir desenterrar los de Caamaño, por eso fueron desenterrados semanas después.
Los restos no completos y sometidos al fuego del Héroe Nacional Presidente Francisco Caamaño Deñó, después de más de siete años de búsqueda por mi parte y a catorce de su asesinato y tratamiento perverso, aberrante e inhumano de su cadáver heroico, encontrados el sábado 2 de mayo de 1987, en un entierro encima y conjuntamente con los restos de Lalane José y Pérez Vargas. Traídos a Santo Domingo el día 3 de mayo y después de los estudios realizados por antropólogos y forenses en el Museo de Ciencias Naturales, fueron velados día y noche por todo un pueblo en la iglesia La Paz de la Feria.



Puntualizo y explico todo lo anterior para llevar al conocimiento de todas las personas de nuestra Patria, que los restos incompletos que fueron depositados en el mausoleo del Cementerio Nacional de la Máximo Gómez, son, sin ninguna duda, razonable, los restos del más grande héroe del siglo pasado y Presidente de la República, Francisco Alberto Caamaño Deñó.
Ninguna institución puede hacer a Caamaño más grande de lo que él es históricamente. Que sus restos estén en el Cementerio Nacional o en el Panteón de la Patria es sólo un reconocimiento. Lo importante es que la seguridad, la salud, la educación, la dignidad y la felicidad de los dominicanos por la que tanto luchó y murió, lleguen a ser una realidad en nuestro país.  



Claudio despeja las dudas sobre la muerte de Caamaño. Fotográfia de los restos.

Jueves 13 de dicembre 2012. http://fundacioncaamano.blogspot.com/.

Parte de un artículo de Claudio Caamaño Grullón, donde explica como fueron encontrados los restos y fotográfias de los restos encontrados.

 

CLAUDIO CAAMAÑO DESPEJA LAS DUDAS SOBRE LA MUERTE DEL CORONEL DE ABRIL

Conocí al capitán Almonte Castro que custodió a Caamaño herido y prisionero durante 6 horas, hasta su asesinato; y de los múltiples datos en muchas reuniones con él surgieron los generales Raúl Almonte Lluberes, quien captura a Caamaño y con el que tengo una excelente amistad; Carlos Castillo Pimentel que se niega a cumplir la orden del almirante Jiménez Reyes de  asesinar a Caamaño;  Héctor García Tejeda sustituye a Castillo Pimentel y organiza y dirige el asesinato. Con los nuevos datos, Domínguez Fernández y yo hicimos múltiples viajes y excavaciones en Nizaíto sin encontrar los restos. Nadie con los que hablé conocía el sitio exacto del enterramiento, porque ya se habían ido cuando al mediodía del lluvioso y frío 17 de febrero el secretario de las Fuerzas Armadas almirante Ramón Emilio Jiménez Reyes, ordenó a un cabo y seis rasos quemar a Caamaño hasta desaparecerlo totalmente, para que los patriotas dominicanos no tuvieran sus restos para rendirle culto e inspirarse en sus ejemplos históricos,  y enterrar a Lalane y Pérez Vargas.
Contratamos detectives privados para buscar a los enterradores. Encontraron en Pedro Santana, provincia Elías Piña, en 1987, al cabo que ya era capitán, y por una alta suma de dinero nos reunimos con él en Nizaíto, donde catorce años después, con dificultad, encontró la tumba que hizo con los cadáveres de Lalane, Pérez Vargas y parte del de Caamaño. Por interés e insistencia mía nos contó y señaló lo siguiente: al lado de un camino encharcado a unos cincuenta metros de la carretera Ocoa-Constanza, estaba el cadáver de Caamaño desnudo y dos guerrilleros metidos en sacos, el almirante Jiménez Reyes le ordenó que él y seis militares quemaran a Caamaño hasta que no quede nada, y si algo queda lo tiran por una furnia para que se los coman los puercos cimarrones. A los otros dos los entierran en sitio y manera que nadie pueda encontrarlos. Unos extranjeros que estaban con el almirante nos instruyeron cómo quemar a Caamaño y hacer la tumba de los otros dos.  Como había llovido, todo estaba mojado y no prendía la leña para quemar a Caamaño, se lo informé al almirante Jiménez Reyes y le pedí gasolina. Vino y se paró entre los pies de Caamaño y le disparó una ráfaga partiéndolo casi en dos y volándole la cabeza, y  dijo  “ahora hay menos que quemar”, y ordenó destazarlo para quemarlo mejor “y si queda algo lo tiran que ese es comida de puerco”.
Pasamos la tarde enterrando a los dos, partiendo leña, cortando a Caamaño en pedazos y esperando la gasolina que llegó al anochecer. Durante toda la noche tratamos de quemar los pedazos de Caamaño, pero la lluvia apagaba la fogata que volvíamos a prender en medio de un frio tremendo, hasta que se acabó la gasolina, nos guarecimos de la lluvia y cuando amaneció estábamos solos, recogimos los pedazos no quemados y los huesos a medio quemar, y en vez de botarlos para los puercos cimarrones de la zona, los llevamos a la tumba recién hecha. Hicimos un hueco y los pusimos encima de los cadáveres, tapándolo luego otra vez como nos habían instruido los extranjeros, poniendo tierra y apisonándola, luego tablas de costanera verde, tierra vegetal y la yerba de la zona que habíamos separado con cuidado.
Con la información del sitio exacto, dos días después, el sábado 2 de mayo de 1987, subió todo el equipo de búsqueda, los hermanos de Caamaño, María Paula Acevedo, Freddy Beras Goico y Teo Beras con sus esposas y otras personas. Luego llegaron en helicóptero el Secretario de las Fuerzas Armadas Antonio Imbert, el jefe del Ejército, general Tommy Fernández y el antropólogo Abelardo Jiménez, quien hizo el levantamiento. Sólo los restos de Caamaño le tomaron todo el día, los de Lalane y Pérez Vargas se levantaron días después. Los restos de Mario Galán Durán y Ramón Payero Ulloa en tumbas separadas, en Los Mogotes, Villa Altagracia, cuya ubicación exacta fueron las primeras que conocimos y sacamos de último para que no fueran a impedir desenterrar los de Caamaño, por eso fueron desenterrados semanas después.
Los restos no completos y sometidos al fuego del Héroe Nacional Presidente Francisco Caamaño Deñó, después de más de siete años de búsqueda por mi parte y a catorce de su asesinato y tratamiento perverso, aberrante e inhumano de su cadáver heroico, encontrados el sábado 2 de mayo de 1987, en un entierro encima y conjuntamente con los restos de Lalane José y Pérez Vargas. Traídos a Santo Domingo el día 3 de mayo y después de los estudios realizados por antropólogos y forenses en el Museo de Ciencias Naturales, fueron velados día y noche por todo un pueblo en la iglesia La Paz de la Feria.


Puntualizo y explico todo lo anterior para llevar al conocimiento de todas las personas de nuestra Patria, que los restos incompletos que fueron depositados en el mausoleo del Cementerio Nacional de la Máximo Gómez, son, sin ninguna duda, razonable, los restos del más grande héroe del siglo pasado y Presidente de la República, Francisco Alberto Caamaño Deñó.
Ninguna institución puede hacer a Caamaño más grande de lo que él es históricamente. Que sus restos estén en el Cementerio Nacional o en el Panteón de la Patria es sólo un reconocimiento. Lo importante es que la seguridad, la salud, la educación, la dignidad y la felicidad de los dominicanos por la que tanto luchó y murió, lleguen a ser una realidad en nuestro país.  





lunes, 3 de febrero de 2014

Por qué darle cumplimiento a la Sentencia que ordena el traslado de los restos de Caamaño al Panteón de la Patria?


Por Eugenia Rosario Gómez

Los seres humanos vivimos apoyados en los rituales, de hecho, estos marcan de manera contundente toda nuestra existencia: las fiestas patrias, los  bautizos, las bodas, los cumpleaños, los aniversarios, tanto para nosotros como para el resto de los mortales. Hay hechos y personas que cambian la historia, que hacen realidad lo que hasta ese momento era un sueño, personas que han hecho de sus ideales su propósito de vida, seres que han sido capaces de dejarlo todo por aquello que consideran verdadero.

Hace ya 41 años que un grupo de hombres armados, sobre todo armados por dentro de libertad y patriotismo, iniciaron una lucha que aún dura hasta hoy: la lucha por la democracia y la soberanía dominicana. Se ha convertido en un ritual para su generación que a su vez trata de dejarle a su descendencia estos recuerdos. Es difícil, por no decir imposible, dejar un legado sin la correspondiente carga de rituales que lleva consigo esta herencia de hermandad y dominicanidad.

Francisco Alberto Caamaño fue asesinado, mutilado y enterrado junto a otros guerrilleros; con el paso de los años fue desenterrado, manipulado, analizado, vuelto a enterrar, a desenterrar, a manipular y a examinar, con todas las consecuencias que ello implica. Años de lucha, de enseñanza, de consciencia ciudadana, de conservar los valores por los cuales estamos libres hoy aquí hicieron que el gobierno dominicano a través de una ley honrara como es debido uno de los más grandes héroes que ha parido la República Dominicana en el siglo XX.

Cuarenta y un años después no se trata de determinar si son o no los restos, se trata de honrar la memoria de uno de los hombres más grandes que hemos tenido el orgullo y el honor de dejar en los anales de nuestra historia, se trata de crear las condiciones para que el ritual de honrarlo sobreviva a los que hoy siguen su ejemplo y su lucha, se trata de sentar un precedente, de que las nuevas generaciones tengan un lugar donde honrar la memoria de nuestra propia historia, de nuestra propia verdad.

Caamaño en si mismo habita en los corazones de quienes lo conocieron, de quiénes conocieron su vida y su ejemplo. Caamaño vive en el aire dominicano, en la tierra que nos acoge, en el mar que nos rodea. Los restos de Francisco Alberto sobrevuelan las montañas de la Cordillera Central, de la Septentrional y de Oriental; sus restos caen con el rocío de la Sierra de Bahoruco, de la de Neyba, ondea a la par con todas las banderas que se izan en el Valle de Constanza, de la Vega. Sus huesos caminan desde Dajabón hasta cabo engaño. Se hace necesario reunir estas cenizas que gritan desesperadamente en todos los rincones de esta media isla que debemos seguir luchando porque cada dominicano sea verdaderamente libre, libre de herencias culturales banales, libre de ocupaciones consumistas vacías, libre del capitalismo absurdo que pretende dejar más pobres a la población y más ricos a los que ya tienen dinero aunque no tengan corazón.

Debe dársele cumplimiento a la Ley para que todos los dominicanos y dominicanas podamos legalizar, al fin, uno de los rituales que constituirán el pilar del futuro de la República Dominicana, porque como todos sabemos "todo aquel que desconoce su historia, esta condenado a repetirla".

@eugeniaesther
eugeniarosariogomez@gmail.com