viernes, 28 de febrero de 2014

Murió el gran Elpidio Cáceres (La Boa)

tabasa1[@]hotmail.com 
27 febrero, 2014 2:00 am 

El primero en llamar fue Claudio Caamaño para informarme la lamentable y sentida muerte de quien fuera un gran amigo: Elpidio Cáceres, más conocido como La Boa. Auténtico revolucionario, aguerrido combatiente Constitucionalista y uno de los seres más solidarios que he conocido para con todos los que de alguna forma han tenido que ver con los movimientos en procura de la libertad y los cambios.
Qué pena que se haya ido La Boa. Un hombre del pueblo, sencillo, valiente y con un gran corazón. Quienes no lo conocieron no tendrán ni idea de quién hablamos. No era intelectual, profesional ni pertenecía a los círculos sociales, pero lo adornaban la firmeza en los ideales y la solidaridad humana que muchos quisieran tener.
Aunque nos conocíamos por años en Ciudad Nueva y la Zona Colonial, nuestra fraternidad comenzó con lo que pudo haber sido una tragedia, cuando una noche, durante la contienda de Abril del 65, realizábamos uno de los rutinarios recorridos de patrullaje que los altos mandos nos asignaban en la zona.
En la calle Arzobispo Portes, en los alrededores de lo que se conoce como “Callejón de Regina” escuchamos disparos y un gran alboroto, por lo que nos dirigimos al lugar de los hechos, donde encontramos en confusa situación a una persona apertrechada con ametralladora en manos. Le solicitamos su identificación y Comando al que pertenecía, pero hizo un nuevo disparo al aire, alegando que era La Boa, que pertenecía al comando 14 de Junio y que no se acercara nadie. Al saber que era mi conocido amigo, me identifiqué, y luego de mucho esfuerzo, logramos, gracias a Dios, controlar la situación. A partir de ahí, comenzó nuestra hermandad. Siempre me visitaba. Nos encontrábamos en cualquier lugar en que hubiese un homenaje, entierro o mortuorio de algún Constitucionalista. No solo logró vencer la bebida, sino que se constituyó en un consejero de todo amigo o conocido al que le gustaran los tragos aunque fueran sociales. Como dice un viejo amigo: La Boa se convirtió en un necio abstemio.
Con Elpidio Cáceres se va un gran recuerdo y un auténtico idealista popular. Fue un analista especial y consecuente con los demás. Rabioso crítico de algunos que entendía dieron su brazo a torcer, pero era débil con otros a los que siempre encontraba alguna forma para comprenderlos o justificarlos. Fue un verdadero ser humano. Qué lamentable que se haya ido Elpidio Cáceres (La Boa), el solidario y consecuente. Un verdadero ícono de la lucha Constitucionalista. Se llevó consigo el sueño y la ilusión de una revolución que nunca logró, y el pasado permanente de la Guerra de Abril, de Caamaño y de todos los combatientes. Se llevó consigo los ideales y el recuerdo de sus héroes.
Se fue un amigo fiel, sin pompas ni floreos, pero todos los que lo conocimos y compartimos sus actitudes, lo recordaremos como a los grandes hombres. Como a un valiente luchador.


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21 DE FEBRERO DEL 2014

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ACENTO SOCIAL


Mientras con una frecuencia casi anual los últimos gobiernos han hecho aprobar “reformas fiscales”, esencialmente impuestos al consumo que limitan la capacidad de compra de la mayoría de los dominicanos, el director de Impuestos Internos, Guarocuya Félix, se lamenta con sobrada razón de que la presión tributaria no aumenta porque las exenciones a las grandes empresas constituyen la contrarreforma que seca la arcas del Estado.
Guarocuya habla más apegado a la disciplina y el ejemplo que aprendió de su padre, el siempre recordado amigo Cucho Félix, que a la jerga partidaria de ocultar la verdad para quedar bien y encubrir responsables.
Con toda la seriedad y la integridad moral que lo caracteriza, Guarocuya tendrá que seguir quejándose de que en lugar de aprobar una reforma fiscal que cobre impuestos según el volumen de ganancias, el país seguirá haciendo parches “oportunos” para cobrar más elevadas tasas a quienes compran alimentos, combustibles, adquieren servicios y una amplia gama de impuestos al consumo de los millones de dominicanos que ganan algunos pesitos cada día o se los mandan sus familiares del exterior.
Por eso cuando un jornalero aborda un motoconcho en Los Jobitos, Baní, para ir a procurar asistencia médica al hospital Nuestra Señora de Regla, tiene que pagar 150 pesos de pasaje sin saber que de esos cerca de 70 pesos serán entregados al gobierno cuando el motociclista compre un galón de gasolina regular.
Lo mismo pasa cuando un infeliz compra una tarjeta de llamada telefónica prepagada de cien pesos. Desde que la introduce en su aparato celular o de la casa, ya van 30 pesos de impuestos.
En el mismo país –aunque cualquiera pensaría que es en Burkina Faso- los empresarios de la energía eléctrica, de la minería, el transporte y otros, reciben exoneraciones anuales por miles de millones de pesos para importar combustibles para sus actividades empresariales, no de filantropía.
Es sencillo de entender: el motoconchista que pague impuestos al comprar gasolina; el generador eléctrico que no pague nada y como si fuera poco que también reciba una parte sustanciosa de los casi 65,000 millones de pesos anuales que entrega el gobierno en subsidio al “sector eléctrico”.
El mismo Guarocuya advierte que no hay señales de cambio porque “en este momento tenemos (el país, no él) una contrarreforma en ciernes que no vemos como reforma fiscal, es la ampliación de la ley de zonas francas, la de incentivo a la ley de Proindustria y la Ley 28-01 (De incentivos a la inversión en la frontera), lo que implica una mayor pérdida tributaria”.
Ese es el camino directo para seguir con un modelo de “crecimiento económico” dominicano que solo favorece a un grupito de la población, ahorca a la clase media y eterniza en la pobreza a millones de seres humanos como acaba de demostrar un reciente estudio del Banco Mundial.
La realidad no puede ser más elocuente: Mientras el PIB per cápita de República Dominicana aumentó 50 por ciento entre el año 2000-2011, el promedio de América Latina y el Caribe solo subió 26%.
Cualquiera contrataría los servicios de los “genios” dominicanos que lograron ese milagro si no se supiera que “solo el 2% de los dominicanos salieron de la pobreza en comparación con el 40% de los latinoamericanos pobres”, como descubrieron los técnicos del Banco Mundial.
Pero como aquí todo se resuelve disponiendo de jueces y de dinero para repartir migajas entre los clientes de hoy que antes eran electores, nada de eso corre peligro para sus patrocinadores y la recua de tontos que vivimos embelesados ante sus payasadas cotidianas.

viernes, 7 de febrero de 2014

Cartas del Presidente de la Fundación sobre restos de Caamaño y respuesta de uno de los accionantes en Juicio de Amparo a las declaraciones del Ministro de Cultura sobre Sentencia 03-13-01321 del Tribunal Superior Administrativo.

Carta de Claudio Caamaño publicada en el Listín Diario el 13/12/2012.

En mi condición de compañero de toda la vida, en especial de sus luchas patrióticas, felicito al Senado por el proyecto que dispone el traslado al Panteón Nacional de los restos del Héroe Nacional,  Francisco Caamaño Deñó, Presidente de la República en Armas en contra de la Invasión Militar del gobierno norteamericano en 1965. Listín Diario 6-12-2012.
Al ser combatiente de Abril y Caracoles, y Presidente de la Fundación Caamaño, congratulamos al general Juan Pou hijo, por ser el primer y único militar de las decenas de miles que nos adversaron en 1973, que ha expresado públicamente el asesinato, descuartizamiento e incineración del Presidente de la República y Héroe Nacional Francisco Caamaño Deñó. Listín Diario 7-12-2012.
Como las responsables e históricas afirmaciones del general Pou niegan los restos del Presidente Caamaño, debo explicar:  al quedar sólo en las montañas por la muerte y captura de dos de mis compañeros y la deserción y entrega de Hamlet Hermann ,  combatí durante casi un mes hasta la cercanía de la capital y con las ayudas de Erasteide Guerrero de Paniagua,  Arzobispo Hugo Polanco Brito, Radhamés Gómez Pepín, Juan José Ayuso y otras personas, me asilo en la embajada de Méjico el día 17 de abril de 1973, y el día 27 de mayo de ese año en compañía del embajador, al amanecer despegamos en vuelo a Méjico, y  al pasar al sur de la Cordillera Central sus picos se iluminaron y pensé en mis compañeros de guerrilla, sus sueños, luchas y sacrificios por engrandecer la Patria y me prometí rescatar los restos de todos.
 Regresé a la Patria el 29 de agosto de 1979 y al día siguiente comencé la búsqueda, tuve la suerte de pasar el ciclón David en la residencia de José Díaz Martínez, quien era desde hacía años el suplidor de las Fuerzas Armadas de los equipos de comunicación y éste durante la guerrilla pudo conocer a través de sus relaciones  y la escucha a través de los equipos, que parte de los restos de Caamaño estaban enterrados junto a los restos de Lalane José y Pérez Vargas en Nizaito, en un sitio cercano al lugar donde asesinaron a Caamaño y que toda esa zona aún estaba militarizada.
 El doctor Bolivar Vargas Candelario organizó mi primer viaje a la Cordillera Central, tres parejas de esposos en diciembre de 1979. Y así pude establecer el área de carretera en Nizaito donde combatimos dos veces en la noche del 15 de febrero y comparando fotografías  el sitio donde presentaron los cuerpos de Caamaño, Lalane y Pérez Vargas el 17 de febrero de 1973, toda estaba militarizada. En enero de 1980 hice dos viajes a ese sitio con José Delio Guzmán hijo, conocedor de la zona y de los militares en la misma.
El 16 de febrero de 1980, aniversario de la muerte de los patriotas, llegamos a las cuatro de la mañana a Nizaito: Fabiola Vélez, Clara Báez, Héctor Domínguez Fernández, quien tenía años tras los restos de Caamaño en Nizaito, Eligio Blanco Peña, Eugenio Huot, el periodista Bolívar Díaz Gómez, y los fotógrafos Pérez Terrero y Milvio Pérez, un guía y yo. Comenzamos a explorar y revisar el terreno con ayuda de linternas y al amanecer salimos en una caminata de más de siete kilómetros hasta donde fue capturado herido Caamaño y muertos Lalane José y Pérez Vargas. Revisamos durante cinco horas un área de casi un kilometro cuadrado y recogimos múltiples objetos de los combates, casquillos de  diferentes armas, laterías y sobres de sopa traídos por nosotros desde la isla de Guadalupe. No encontramos la tumba pero hicimos el primer homenaje en ese sitio a los patriotas que sabíamos enterrados en las cercanías.
Conocí al capitán Almonte Castro, que custodió a Caamaño herido y prisionero durante 6 horas, hasta su asesinato y de los múltiples datos en muchas reuniones con él surgieron los generales Raúl Almonte Lluberes, quien captura a Caamaño y con el que tengo una excelente amistad; Carlos Castillo Pimentel que se niega a cumplir la orden del almirante Jiménez Reyes de  asesinar a Caamaño,  Héctor García Tejeda sustituye a Castillo Pimentel y  organiza y dirige el asesinato. Con los nuevos datos, Domínguez Fernández y yo, hicimos múltiples viajes y excavaciones en Nizaito sin encontrar los restos. Nadie con los que hablé conocía el sitio exacto del enterramiento, porque ya se habían ido cuando al medio día del lluvioso y frio 17 de febrero el Secretario de las Fuerzas Armadas almirante Ramón Emilio Jiménez Reyes, ordenó a un cabo y seis rasos quemar a Caamaño hasta desaparecerlo totalmente, para que los patriotas dominicanos no tuvieran sus restos para rendirle culto e inspirarse en sus ejemplos históricos,  y enterrar a Lalane y Pérez Vargas.
Contratamos detectives privados para buscar a los enterradores. Encontraron en Pedro Santana, Provincia Elías Piñas, en 1987, al cabo que ya era capitán y por una alta suma de dinero nos reunimos con él en Nizaito, donde catorce años después, con dificultad encontró la tumba que hizo con los cadáveres  de Lalane, Pérez Vargas y parte del de Caamaño.  Por interés e insistencia mía  nos contó y señaló lo siguiente: Al lado de un camino encharcado a unos cincuenta metros de la carretera Ocoa-Constanza, estaba el cadáver de Caamaño desnudo y dos guerrilleros metidos en sacos, el almirante Jiménez Reyes le ordenó que él y seis militares quemaran a Caamaño hasta que no quede nada, y si algo queda lo tiran por una furnia para que se los coman los puercos cimarrones. A los otros dos los entierran en sitio y manera que nadie pueda encontrarlos. Unos extranjeros que estaban con el almirante nos instruyeron como quemar a Caamaño y hacer la tumba de los otros dos.
Como había llovido todo estaba mojado y no prendía la leña para quemar a Caamaño, se lo informé al almirante Jiménez Reyes y le pedí gasolina. Vino y se paró entre los pies de Caamaño y le disparó una ráfaga partiéndolo casi en dos y volándole la cabeza, y  dijo  “ahora hay menos que quemar”, y ordenó destazarlo para quemarlo mejor “y si queda algo lo tiran que ese es comida de puerco”.
Pasamos la tarde enterrando a los dos, partiendo leña, cortando a Caamaño en pedazos y esperando la gasolina que llegó al anochecer. Durante toda la noche tratamos de quemar los pedazos de Caamaño, pero la lluvia apagaba la fogata que volvíamos a prender en medio de un frio tremendo,  hasta que se acabó la gasolina,  nos guarecimos de la lluvia y  cuando amaneció estábamos solos, recogimos los pedazos no quemados y los huesos a medio quemar,  y en vez de botarlos para los puercos cimarrones de la zona,  los llevamos a la tumba recién hecha. Hicimos un hueco y los pusimos encima de los cadáveres, tapándolo luego otra vez como nos habían instruidos los extranjeros, poniendo tierra y apisonándola, luego tablas de costanera verde, tierra vegetal y la yerba de la zona que habíamos separado con cuidado.
Con la información del sitio exacto, dos días después, el sábado 2 de mayo de 1987, subió todo el equipo de búsqueda, los hermanos de Caamaño, María Paula Acevedo, Freddy Beras Goyco y Teo Beras con sus esposas y otras personas. Luego llegaron en helicóptero el Secretario de las Fuerzas Armadas Antonio Imbert, el Jefe del Ejercito general Tommy Fernández y el antropólogo Abelardo Jiménez, quien hizo el levantamiento. Sólo los restos de Caamaño le tomaron todo el día, los de Lalane y Pérez Vargas se levantaron días después. Los restos de Mario Galán Durán y Ramón Payero Ulloa en tumbas separadas, en Los Mogotes, Villa Altagracia, cuya ubicación exacta fueron las primeras que conocimos y sacamos de último para que no fueran a impedir desenterrar los de Caamaño, por eso fueron desenterrados semanas después.
Los restos no completos y sometidos al fuego del Héroe Nacional Presidente Francisco Caamaño Deñó,  después de más de siete años de búsqueda por mi parte y a catorce de su asesinato y tratamiento perverso,  aberrante e inhumano de su cadáver heroico, encontrados el sábado 2 de mayo de 1987, en un entierro encima y conjuntamente con los restos de Lalane José y Pérez Vargas. Traídos a Santo Domingo el día 3 de mayo y después de los estudios realizados por antropólogos y forenses en el Museo de Ciencias Naturales, fueron velados día y noche por todo un pueblo en la iglesia La Paz de la Feria.
Llevados el día 12 de mayo con la participación y asistencia de cientos de miles a un mausoleo construido por el ingeniero Ludovino Fernández y donado por el ingeniero Martín Fernández, según las especificaciones que les hice, pues pensé colocar junto a los restos de Caamaño a todos sus compañeros de guerrilla,  incluyéndome a mí, en un sitio donde reposan cientos de mártires de la Guerra Patria de 1965, donado por el Ayuntamiento del Distrito Nacional a la Fundación Caamaño en el cementerio nacional de la Máximo Gómez.  Pero los demás restos fueron reclamados por sus familiares y entregados por mí a los mismos.
Puntualizo y explico todo lo anterior para llevar al conocimiento de todas las personas de nuestra Patria, que los restos incompletos que fueron depositados en el mausoleo del cementerio nacional de la Máximo Gómez, son  sin ninguna duda razonable, los restos del más grande héroe del siglo pasado y Presidente de la República Francisco Alberto Caamaño Deñó.

Ninguna institución puede hacer a Caamaño más grande de lo que él es históricamente. Que sus restos estén en el Cementerio Nacional o en el Panteón de la Patria es sólo un reconocimiento. Lo importante es que la seguridad, la salud, la educación, la dignidad y la felicidad de los dominicanos por la que tanto luchó y murió, lleguen a ser una realidad en nuestro país.

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 Santo Domingo, D.N, República Dominicana
8 de abril de 2013

José Antonio Rodríguez,
Ministro de Cultura,
Presidente de la Comisión de Exaltación del Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó al Panteón de la Patria, como ordena la Ley No 4-13.  Ley que dispone el traslado de los Restos del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó al Panteón de la Patria.



Distinguido miembro de la comisión.

Después de nuestra primera reunión del día 4 de abril, procedí a dar informes de la misma a la Dirección Nacional de la Fundación Caamaño, y asesorada por su Departamento Jurídico, acordamos preparar el presente documento.
    A la Fundación Caamaño, y a mi persona, nos han pretendido colocar en una posición de demostrar la autenticidad de los restos del Héroe Nacional, Presidente Constitucional Combatiente, Líder y Símbolo de la Gesta Patria de 1965, Francisco Alberto Caamaño Deñó; autenticidad ya legalmente probada y abiertamente reconocida.
    Nosotros fundamentamos nuestra conclusión en años de investigación, pruebas testimoniales, pruebas gráficas, pruebas documentales  y estudios antropológicos, todos ampliamente debatidos y concluyentes. Por lo cual, toda negación corresponde ser probada por quien la plantea.
    La máxima jurídica “Actor incumbit probatio”, establece claramente que corresponde al que pretende algo la prueba de los hechos que alega. Por su parte, el Art. 1315 del Código Civil establece que “el que reclama la ejecución de una obligación debe probarla”, es decir, que toda persona que reclama una pretensión determinada deberá aportar su prueba.
    En 1987, hace mas de 25 años, correspondió a nosotros probar esto y así lo hicimos, de manera irrefutable e incuestionada, ahora corresponde a los que pretenden lo contrario probar sus alegatos. Estos últimos basan su postura en simples rumores, no habiendo presentado ningún documento ni otro tipo de prueba que posea la más mínima fuerza probatoria.
-CONTINUA-
    Las consideraciones sobre este tema fueron abordadas por el Congreso Nacional, debatidas y concluidas, dando la Ley No. 04-13, LEY QUE DISPONE EL TRASLADO DE LOS RESTOS DEL CORONEL FRANCISCO ALBERTO CAAMAÑO DEÑÓ AL PANTEON DE LA PATRIA, promulgada por el Poder Ejecutivo el 15 de enero de 2013, llevando de esta manera la veracidad de dichos restos al nivel de ley promulgada. El Art. 3 de esta ley establece que: “se crea la Comisión de Exaltación, que tiene como obligación principal organizar los actos de exaltación del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó al Panteón de la Patria”. Por lo que sus atribuciones son eminentemente de formalidad, no teniendo así facultad para discutir sobre el fondo de esta ley.
    Los restos de Francisco Alberto Caamaño Deñó, deberán ser trasladados al Panteón de la Patria, en el plazo establecido, so pena de violar la ley. Todo alegato que pretenda destruir la autenticidad de dichos restos, estará contraviniendo la Ley No. 04-13, y deberá ser incoado por la vía correspondiente.

Atentamente,

Claudio Caamaño Grullón
Presidente
Fundación Francisco Alberto Caamaño Deñó



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Santo Domingo, D.N, República Dominicana,
12 de abril del 2013


Al Presidente de la República
Al Congreso Nacional
Al Pueblo Dominicano

El 15 de enero de 2013, después de más de tres años de estudios y debates en el Congreso Nacional, próximo a cumplirse el 40 aniversario del asesinato del Héroe Nacional Francisco Alberto Caamaño Deñó,   fue promulgada por el Poder Ejecutivo la Ley No. 4-13, LEY QUE DISPONE EL TRASLADO DE LOS RESTOS DEL CORONEL FRANCISCO ALBERTO CAAMAÑO DEÑÓ AL PANTEÓN DE LA PATRIA, que establece:
ARTÍCULO 3.- Comisión. Se crea la Comisión de  Exaltación, que tiene como obligación principal organizar los actos de exaltación del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó al Panteón de la Patria.
ARTÍCULO 4.- Integración de la Comisión. La Comisión queda integrada de la siguiente forma: 1) Un representante del Ministerio de Cultura, quien la presidirá; 2) Un representante de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias; 3) El Presidente de la Academia Dominicana de la Historia; 4) Un representante de la Fundación Caamaño Deñó; 5) Un representante del Ministerio de las Fuerzas Armadas.
ARTÍCULO 5.- Plazo. En un plazo de 90 días  a partir de la entrada en vigencia de esta ley, la Comisión creada en el Artículo 3, debe organizar los actos de exaltación del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó al Panteón de la Patria y otros reconocimientos públicos de lugar.
    El 4 de abril de 2013, 80 días después de entrada en vigencia y solo a 10 días de vencer el plazo que dispone la Ley No. 4-13, para dar cumplimiento al traslado de los restos del Héroe Nacional Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, la Comisión de Exaltación se reunió por primera vez en el Ministerio de Cultura y acordamos el 24 de abril de 2013, para el acto principal del traslado de los restos del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó al Panteón de la Patria, a los 40 años de su asesinato.   Así mismo se acordó que los actos de exaltación se iniciarían el día 22 de abril en el cementerio de la Máximo Gómez, donde serían exhumados los restos y colocados en cofre de caoba para dichos actos. Luego conducido en desfile al Palacio Nacional, donde estarían en Capilla Ardiente y harán guardia de honor el Presidente Lcdo. Danilo Medina Sánchez,  ministros y funcionarios. Para el día 23 se estableció un recorrido  con paradas: en el Altar de la Patria, Puerta del Conde, Edificio Copello, Fortaleza Ozama, Plaza la Trinitaria e Iglesia Las Mercedes donde estarán los restos en capilla ardiente hasta el 24 de abril para ser llevados y depositados en el Panteón de la Patria, en acto solemne encabezado por el Presidente Lcdo. Danilo Medina. Se acordó que los horarios de los distintos actos serían informados a toda la población. Esto fue debatido y aprobado en la reunión del 4 de abril de 2013.
    Horas después de terminada la reunión, recibí llamadas de asistentes del doctor Carlos Salcedo, del Ministerio de Cultura, para informarme de exigencias sobre la veracidad de los restos del Héroe Nacional coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó.  Al día siguiente el doctor Carlos Salcedo me informó, que si no se hacían pruebas de ADN a los restos, estos no podían ser trasladados al Panteón de la Patria. Estudios que en este caso podían tomar más de un mes y que la Ley No 4-13 no dispone.
    La Fundación Caamaño en respuesta escrita que envio a los demás miembros de la Comisión de Exaltación el 8 de abril, expresaba lo siguiente:
A.      La autenticidad de los restos del Héroe Nacional, Presidente Constitucional Combatiente, Líder y Emblema de la Gesta Patria de 1965, Francisco Alberto Caamaño Deñó, ha sido ya legalmente probada y abiertamente reconocida.
B.      Nosotros fundamentamos nuestra conclusión en años de investigación, pruebas testimoniales, pruebas gráficas, pruebas documentales  y estudios antropológicos, todos ampliamente debatidos y concluyentes.
C.      Las consideraciones sobre este tema fueron abordadas por el Congreso Nacional, debatidas y concluidas, dando la Ley No. 4-13, LEY QUE DISPONE EL TRASLADO DE LOS RESTOS DEL CORONEL FRANCISCO ALBERTO CAAMAÑO DEÑÓ AL PANTEON DE LA PATRIA, promulgada por el Poder Ejecutivo el 15 de enero de 2013, llevando la veracidad de dichos restos al nivel de ley promulgada.
D.      Que las atribuciones de la Comisión de Exaltación son eminentemente de formalidad, no teniendo así facultad para discutir sobre el fondo de esta ley ni juzgar la misma.
E.       Los restos de Francisco Alberto Caamaño Deñó, deberán ser trasladados al Panteón de la Patria, en el plazo establecido, so pena de violar la ley.
    El 8 de abril de 2013,  a las 4:00P.M. se reunió por segunda vez la Comisión de Exaltación en la sede del Ministerio de Cultura. En esta ocasión el representante del Ministerio de las Fuerzas Armadas, General doctor Rafael L. Pérez y Pérez, E.N. informó a la comisión que el Ministro de las Fuerzas Armadas, Almirante Sigfrido Pared Pérez le dio instrucciones para la mayor cooperación de las Fuerzas Armadas, en los actos de exaltación al Héroe Nacional coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, dando cumplimiento a la Ley No. 4-13. Luego el doctor Carlos Salcedo, del Ministerio de Cultura, leyó la comunicación de la Fundación Caamaño, y tras afirmar que él es un experto en leyes expresó que: “la Ley No. 4-13 está plagada de errores y defectos, y que el hecho de que esta disponga en su título el traslado de los restos del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, no significa nada, que las leyes son para interpretarlas y por eso hay tribunales”. Por su parte Juan Daniel Balcácer, de Efemérides Patria, planteó que por su responsabilidad como historiador debían hacerse a los restos las pruebas de ADN, y si no podían hacerse por el mal estado de los mismos,  entonces si serían los restos, pero que de poderse hacer el estudio este debería determinar si eran o no, y que como ya no había tiempo para dichos estudios antes del 24 de abril él proponía posponer los actos de exaltación.
    Cuando me tocó  hablar, expresé que: “la Comisión de Exaltación establecida en el Art. 3 de la Ley No. 4-13, no fue creada para juzgar dicha ley, sino para cumplir sus disposiciones, y como la Comisión de Exaltación incumple la Ley que la crea,  situándose en la ilegalidad, la Fundación Caamaño se retira de esta comisión”. Acto seguido nos pusimos de pie y nos retiramos.
    Por  lo antes expresado, proponemos que para dar cumplimiento a  la Ley No. 4-13, ley que dispone el traslado de los restos del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó al Panteón de la Patria, la Comisión de Exaltación sea declarada incapaz, y se apodere al Ministerio de las Fuerzas Armadas y a la Fundación Caamaño, para dar cumplimiento a la misma.

    Atentamente,

Claudio Caamaño Grullón
Presidente Fundación Caamaño


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El siguiente es un escrito elaborado por Claudio Caamaño Grullón, combatiente en la Revolución de Abril de 1965, sobreviviente de la Guerrilla de Caracoles y presidente de la Fundación Francisco Alberto Caamaño Deñó, como respuesta a la intención de desacreditar la autenticidad de los restos del coronel Caamaño por parte del Poder Ejecutivo, y la negativa de realizarle a Caamaño los honores que les corresponden. Así mismo explica a que responde esta situación.

Es un documento de libre difusión, el cual pueden compartir, reenviar y publicar. Les pedimos ayudarnos a difundir este documento.


El Poder Ejecutivo, el Imperio Norteamericano y los restos de Caamaño
Por Claudio Caamaño Grullón
Al sobrevivir a la guerrilla, sin rendirme ni entregarme, me hice la promesa de que al regresar al país buscaría los restos de mis compañeros caídos y asesinados, que habían sido sepultados en fosas escondidas bajo estricto secreto político y militar en distintos puntos de la Cordillera Central. Por más de siete años estuvimos buscando los restos de mis compañeros, en especial los restos de quien fuera nuestro líder y nuestro comandante, y en lo personal, mi mejor amigo y compañero de toda la vida, Francisco Alberto Caamaño Deñó.
Con la ayuda de detectives privados, que se infiltraron en las Fuerzas Armadas, pudimos recabar información que nos permitió localizar el lugar donde fue asesinado y posteriormente sepultado Caamaño, así como los nombres de los militares que participaron en su captura, y los militares que cumplieron la orden de su asesinato. De esta manera identificamos el militar que llevó a cabo la orden del desmembramiento, la quema, y el enterramiento de sus restos ya mutilados, quien por una fuerte suma de dinero nos narró los detalles de este horrendo proceso y nos señaló el lugar del enterramiento, donde también estaban sepultados dos de mis compañeros, Heberto Lalane José y Alfredo Pérez Vargas.
En el levantamiento de los restos estuvieron presentes, entre muchos otros, el Secretario de las Fuerzas Armadas Antonio Imbert Barreras, el Jefe de Estado Mayor del Ejército Nacional Tommy Fernández Alarcón, y el antropólogo doctor Abelardo Jiménez Lambertus, director del Museo de Historia Natural, este último se tomó más de seis horas para rescatar los pocos huesos y fragmentos de Caamaño que quedaron luego de las mutilaciones y el fuego a que fueron sometidos, y que se diferenciaban perfectamente de los otros dos restos que no habían sido quemados ni mutilados. Todo lo encontrado coincidió con la descripción que nos había dado el militar que dirigió el enterramiento. Las Fuerzas Armadas se encargaron de custodiar la tumba durante los varios días que duró el desenterramiento de los otros dos compañeros.
Ya en Santo Domingo, los restos fueron sometidos a un minucioso estudio antropológico y de laboratorio, llevado a cabo por los antropólogos forenses más importantes de República Dominicana: Abelardo Jiménez Lambertus, Renato Rimoli y Fernando Luna Calderón. Este estudio arrojo como resultado que los restos rescatados eran totalmente compatibles con las características de sexo, edad y estatura del héroe nacional Francisco Alberto Caamaño Deñó. Concluidos los estudios, los restos fueron expuestos por nueve días en la Iglesia La Paz, desde donde se trasladaron al Cementerio de la Máximo Gómez, en lo que fue el entierro más multitudinario hasta ese momento en la República Dominicana. Por más de 25 años estos restos estuvieron en este cementerio, donde cada año recibían los honores de miles de dominicanos, incluido el Congreso Nacional.
Cuando el Congreso Nacional aprobó la ley que dispone el traslado de los restos de Caamaño al Panteón de la Patria, el Poder Ejecutivo tuvo desde un principio la marcada intención de evitar esto y desacreditar la autenticidad de los restos, no solo por el gran valor histórico que poseen, sino también por el crimen de guerra que constituyen. Estos restos son una evidencia de la brutalidad del régimen de los 12 años de Balaguer y la criminalidad imperante en esas Fuerzas Armadas. Caamaño fue capturado con vida y asesinado seis horas después, su cadáver fue destazado y sometido a fuego por más de un día, llegando a desaparecer los huesos de las manos, los pies y gran parte la cabeza, la cual fue machucada; posteriormente lo que quedó fue depositado en un hoyo preparado cuidadosamente con el propósito de que nunca fueran encontrados.
Para una muestra de la intención que existe de esconder la verdad sobre la muerte de Caamaño Deñó, basta con ir al Ministerio de las Fuerzas Armadas y consultar los registros referentes a su muerte, donde aun aparece como que murió en combate. Esto a pesar de que abiertamente se conoce que Caamaño fue capturado con vida y luego asesinado, y que varios militares de los que estuvieron involucrados en su  captura y su asesinato han tratado públicamente este tema y dejado constar la verdad de este hecho.
El poder ejecutivo siempre estuvo en contra de reconocer y trasladar al Panteón de la Patria los restos de Caamaño, el Presidente de la República no se atrevió a emitir un decreto con tal disposición, como establece la ley del Panteón. Ningún Presidente dominicano se atrevió a tomar esa decisión. Fue el Congreso Nacional quien asumió ese compromiso. Por primera vez en la historia se exalta una figura al Panteón de la Patria mediante una ley y no por un decreto. Esto debido a que ningún presidente había tenido el valor de asumir ese compromiso.
Cuando la Ley 4-13 sale de la Cámara de Diputados, luego de haber sido aprobada por el Senado, establecía que la Comisión de Exaltación estaría compuesta por tres miembros de la Fundación Caamaño, un miembro del Ministerio de Obras Públicas, un miembro del Ministerio de Salud Pública y un miembro del Ministerio de la Fuerzas Armadas, pero el Poder Ejecutivo, antes de promulgarla modificó por completo la composición de esta comisión, de manera inconstitucional, con la finalidad de incidentar el traslado de los restos, como bien ha hecho dicha comisión, la cual está presidida por el Ministro de Cultura.
La modificada Comisión de Exaltación, de manera ilegal y arbitraria cuestiona el fondo de la ley, ordenando al INACIF para que realizara pruebas de ADN a los restos de Caamaño, cuando por más de dos años se había discutido este tema en ambas cámaras del Congreso, y los legisladores habían estudiado los análisis antropológicos, consultado peritos y escuchado testimonios, quedando convencidos de la autenticidad de los restos. La comisión era para cumplir la ley, no para cuestionarla. De esta manera el Ministro de Cultura subvierte el orden Constitucional al contravenir una orden del Congreso Nacional que se le daba mediante una ley.
Recientemente el Instituto Nacional de Ciencias Forenses presentó su informe respecto a los restos, un estudio que nunca debió ser hecho. De manera un tanto sospechosa presentan este informe un días después de que fue interpuesta una Acción de Amparo para que se cumpla la Ley 4-13, luego de más de 7 meses con la posesión de los restos sin dar ninguna información al respecto a pesar de nuestra insistencia. Este informe del INACIF fue sometido por la Fundación Caamaño al análisis de expertos en estos temas, quienes dieron constancia de los múltiples vicios y las graves incongruencias en dicho informe, recomendando no aceptar sus conclusiones, ni las afirmaciones en él vertidas. El informe presentado por INACIF constituye una irresponsabilidad científica y una traición a la memoria histórica del pueblo dominicano.
Como podemos ver y consta, el Poder Ejecutivo ha hecho todo cuando ha sido posible para disminuir la figura de Francisco Alberto Caamaño Deñó. Primero, no asumió la responsabilidad de emitir un decreto para hacer la exaltación, tal como establece la ley que crea el Panteón de la Patria. Segundo, modificó por completo la Comisión de Exaltación establecida por el Congreso, colocando al Ministro de Cultura, dependiente del Poder Ejecutivo, para presidirla. Tercero, a través del Ministro de Cultura incidentó el cumplimiento de la ley, negándose a acatarla. Cuarto, el INACIF, que también es una dependencia del Poder Ejecutivo, emite un informe irresponsable y lleno de vicios para desacreditar la autenticidad de los restos de Caamaño.
Sería importante saber: si el Presidente de la República Danilo Medina Sánchez, el Ministro de Cultura José Antonio Rodríguez, el Procurador General Francisco Domínguez Brito, y el Director del INACIF Francisco Gerdo, están consientes de la responsabilidad histórica que están asumiendo ante nuestro pueblo.
Tal vez muchos se pregunten a que responde todo esto; por qué tanto miedo a la figura histórica de un hombre. El coronel Caamaño además de ser el mayor símbolo de la defensa a la soberanía Nacional, el mayor símbolo de la lucha por la justicia social y la democracia en nuestra historia reciente, es el mayor símbolo de la lucha antiimperialista en el Continente Americano. La única vez en América que se ha enfrentado en armas al Imperio Mundial Norteamericano fue en la República Dominicana en 1965, con Francisco Alberto Caamaño a la cabeza. Ningún país de América se había atrevido a enfrentar el abuso del Imperio Norteamericano, mucho menos un país pequeño y escasamente armado. Aun hoy el ejemplo del pueblo dominicano, que por más de tres meses defendió a sangre y fuego su dignidad ante el abuso del mayor  imperio económico y militar que ha conocido el mundo, constituye una vergüenza para el Imperio Norteamericano, y la figura y el ejemplo del presidente Caamaño son un objetivo de su política imperial.
Hoy más que nunca, cuando los pueblos latinoamericanos comienzan a unirse en contra de la hegemonía imperial de los Estados Unidos, es intolerable para el Imperio Norteamericano que se reconozca la figura del mayor luchador antiimperialista de todo el Continente Americano. Es por esto que nuestros gobernantes, serviles y dependientes de los Estados Unidos, tratan de impedir que Caamaño reciba los honores que le corresponden.
Los enemigos de Caamaño, los enemigos de nuestro pueblo, están conspirando en contra de la memoria y de la verdad histórica. Los intereses que asesinaron a Caamaño, los intereses que descuartizaron y quemaron su cadáver, los intereses que intentaron hacer desaparecer no solo su cuerpo, sino también su ejemplo, son los mismos que hoy estamos enfrentando. El servilismo, la cobardía, la irresponsabilidad, la traición, no deben ponerse jamás por delante de los intereses de la patria.

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En respuesta a las declaraciones del Ministro de Cultura sobre la sentencia que ordena el traslado de los restos del coronel Caamaño al Panteón de la Patria
Por Claudio Antonio Caamaño Vélez
En mi condición de accionante, junto a Nathaly Ramírez Díaz, en el proceso de Amparo de Cumplimiento contra el Ministerio de Cultura y la Comisión de Exaltación, que concluyó con un resultado favorable, no sólo a nosotros, sino a todo el pueblo dominicano, en cuya representación hemos actuado, me veo en la obligación de referirme a las declaraciones del Ministro de Cultura José Antonio Rodríguez.
Equivocarse es de humanos, corregir es de sabios. La Comisión de Exaltación, presidida por él, se equivocó al negarse arbitrariamente a trasladar los restos del coronel Caamaño. Su actual postura puede conducirlo a una equivocación mayor, con consecuencias más delicadas. Llamar “inaceptable, improcedente y desconocedora” a una sentencia en materia constitucional, es una indelicadeza de gravedad considerable.
Es importante que el ministro tome conciencia que no debe hablar unilateralmente en nombre de la Comisión de Exaltación, mucho menos en declaraciones que le puedan acarrear graves perjuicios a la persona de cada uno de los que componen la misma.
La Sentencia No.040-2014 no plantea una sugerencia a tomar en cuenta, sino una orden a ser cumplida. José Antonio Rodríguez, como funcionario público debe ser obediente a las órdenes que se le imparten, y debe respetar la institucionalidad de los órganos que crean las leyes, así como la de aquellos que administran la justicia.
La Ley 137-11, que regula el Amparo, es muy clara al establecer en su artículo 111 que “la sentencia será cumplida por la autoridad o funcionario obligado en el plazo que ella disponga”. Por lo que el Ministro de Cultura, además del astreinte que deberá pagar, a título personal y no en sus funciones de ministro, por cada día de incumplimiento, puede ser administrativamente considerado en desacato, lo cual es aun más grave.
El Ministro José Antonio Rodríguez, habló de recurrir la decisión de los jueces, y ciertamente está en todo el derecho, pero es prudente que sepa que el artículo 54 de la Ley 137-11, en su numeral 8 establece que “el recurso no tiene efecto suspensivo…”. Por lo que independientemente de su decisión de recurrir deberá darle cumplimiento a la misma dentro del plazo de los 15 días que ella establece.
El Ministro de Cultura primero desobedeció una orden emitida del Poder Legislativo, en forma de Ley, ahora pretende desafiar una decisión del Poder Judicial, en forma de Sentencia. Un funcionario público, ni nadie, debe jamás sentirse con el poder y la autoridad de hacer tales desacatos.
Esperamos que las declaraciones del Ministro de Cultura, en su calidad de presidente de la Comisión de Exaltación, se deban a una mala asesoría y a su desconocimiento de la Ley, y no a una consciente actitud de desobediencia, autoritarismo y desacato.
Confiamos en el buen juicio de los miembros de la Comisión de Exaltación y que dentro de los próximos 15 días veremos a los restos del coronel Caamaño descansar el en Panteón de la Patria, como lo quiso el Congreso Nacional, como lo manda la Ley 4-13 y como ahora lo ordena la Sentencia No.040-2014.



Estas fueron las personas a las que irresponsablemente pusieron hacer el ADN a los restos del Héroe Nacional Francisco Caamaño Deñó


El director del Instituto Nacional de Ciencias Forenses – INACIF-, ingeniero, Francisco Manuel Gerdo Rosales, posee una vasta experiencia en el manejo de grupos y departamentos empresariales.
El director del INACIF es ingeniero, no médico, fue designado al frente de ese importantísimo departamento de investigación por favores políticos.
El director del INACIF también realizó una maestría de Alta Gerencia, en finanzas, en el INTEC, en 1998, y un postgrado en Calidad Total en la UASD en 1996.



La doctora Práxedes Georgina Apolinario La Paz. Se graduó de médico en la UASD en el año 1997. Post-grado de medicina Forense en el Instituto Nacional de Patología Forense (INPF). Diplomado en Fisiología del Ejercicio Aplicado a la Salud y al Deporte; Entrenamiento en Salud Integral de Adolescentes y en Violencia Intrafamiliar; Curso de Alta Técnica de Comunicación, en el Colegio Médico Dominicano, en el 2003. Nunca ha salido a estudiar al exterior o participado en proyectos de importancia en las áreas asignada a ella, pero se atrevió a desfigurar los análisis de 1987 y a afirmar que aquí había restos de cuatro hombres y una mujer.

Licenciada Sonia E. Lebrón Delgado. Persona que realizó las pruebas de ADN, no es médico es bioanalista y no se menciona quien la supervisó para hacer estos estudios de tanta importancia histórica y llegar a sus disparatadas conclusiones, tratando de desvirtuar la Historia como lo han hecho

jueves, 6 de febrero de 2014

Los restos de Caamaño desde el año 1987 hasta la fecha fueron contaminados por el mal manejo de los mismos.





















Nota: leer las letras en rojo y ver las fotos, desde 1987 esos huesos fueron contaminados y sobre todo cuando se sacaron del cementerio de la Máximo Gómez.



3 de Febrero de 2014

A: OPINION PUBLICA NACIONAL
RE: RESULTADOS INACIF

El día 16 de Febrero de 1973 fue asesinado en las montañas dominicanas el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deño quien solo 14 días antes había desembarcado comandando un grupo guerrillero que había decidido enfrentar con las armas al gobierno del Dr. Joaquín Balaguer.

Los testimonios hasta ahora obtenidos de los participantes en aquella gesta Histórica dan cuenta de que Caamaño fue capturado con vida y posteriormente fusilado. Existiendo ordenes previas de que su cuerpo fuera destruido el mismo fue sometido a temperaturas extremas en una pira improvisada para tales fines y sometido a su vez a la acción térmica de varios combustibles fósiles y químicos por varias horas, siendo su cuerpo parcialmente destruido y desmembrado con la consecuente desaparición de varias piezas Oseas y la desaparición de la mayoría de ellas procediéndose con posterioridad al enterramiento de las mismas junto a los restos de dos de sus compañeros muertos el mismo día.

En el año 1987 luego de incesantes esfuerzos y con la cooperación bajo promesa de recompensa económica a detectives privados y miembros separados y/o activos de las fuerzas armadas y en una zona altamente militarizada se encontraron unos restos óseos en el Valle de Las Lechugas o Valle de las Lechuguinas en el Sector San José de Ocoa en el mismo lugar donde había sido asesinado catorce años antes el Coronel Caamaño. Luego de obtener la autorización del mismo presidente de la Republica, Joaquín Balaguer, y su Ministro de las Fuerzas Armadas, Antonio Imbert Barreras, se autorizo a un grupo de los mejores antropólogos del país a realizar un levantamiento de los mismos bajo la atenta mirada de familiares, periodistas, militares y particulares que allí se reunieron con los mismos fines.

De acuerdo a la descripción ofrecida por el principal investigador de este caso se había expuesto un fémur humano sin que la geografía circundante a la misma are fuese alterada en lo mas mínimo. En una brillante exposición de la localización, ubicación, estado de los restos y procedimientos seguidos para su  excavación se hizo referencia a un cuerpo incompleto, desmembrado, quemado bajo la acción del fuego al cual le faltaban la mayoría de sus piezas óseas incluyendo la cabeza, las manos y los pies y colocado en posición atípica en medio del terreno circundante. Es importante señalar que a escasa distancia de este cadáver incompleto y mutilado se encontraron dos esqueletos completos pertenecientes a dos seres humanos más.

En relación a los  medios utilizados para desenterrar estos restos humanos, en aquel lugar no se trataron los mismos como el área de un crimen, sino como un levantamiento arqueológico. Allí por ende no se establecieron las medidas de precaución que hoy se aconsejan para evitar la contaminación de estas áreas y proceded a una identificación no adulterada y propicia de los restos a ser analizados. Es de conocimiento publica que para este levantamiento no se cubrió el medio ambiente, no se utilizaron ni siquiera guantes y/o mascarillas y que los mismos fueron manipulados por más de veinte o treinta personas incluyendo su traslado a casas de particulares antes de ser llevados a su destino final en la Avenida Máximo Gómez en una de las manifestaciones populares más grandes que hayan ocurrido en la Republica Dominicana.

El estudio antropológico realizado en 1987 es, sin embargo, nada menos que brillante. Se ofrecen en el mismo los detalles anatómicos de los huesos en estudio; se hace referencia a los materiales encontrados en los huesos y a su definitiva exposición a altas temperaturas y al efecto del trauma. Se utilizaron medidas antropométricas exactas, avaladas por estudios radiográficos precisos y se llego a la conclusión acertada desde el punto de vista científico de que estos restos eran enteramente compatibles con quien en vida se llamo Francisco Alberto Caamaño Deño. Sumado a la prueba antropológica, a la evidencia testimonial y a las características así descritas se hizo obvio que estos restos humanos correspondían a los del Comandante asesinado.

En el año 2013 el Congreso de la Republica, máximo organismo del poder Legislativo, promulgo una ley para el Traslado de estos restos óseos desde su lugar de descanso en la Avenida Máximo Gómez hasta el Panteón Nacional de la Patria Dominicana, donde reposan los Héroes de la Republica. Luego de la Promulgación de la Ley por la Máxima Autoridad Política en el mismo país, el Presidente de la republica Señor Danilo Medina, se crea una comisión para organizar el traslado de los restos hasta el Panteón Nacional, cuyo objetivo no era otro que facilitar los medios para que esta actividad fuera posible.

Es entonces cuando atribuyéndose facultades que no le correspondían ni le corresponden y violando la disposición de una Ley ya promulgada, el Señor ministro de Cultura accede a presiones de particulares y decide realizar pruebas de ADN a los restos encontrados hacia ya 27 años momento en el cual soy requerido por el presidente de la Fundación Caamaño, Claudio Caamaño Grullon,  para ofrecer mi opinión en el mismo sentido, como miembro de la Fundación Caamaño y su representante en los EEUU de Norteamérica.

Luego de estudiar detenidamente este caso, y comunicándome a su vez tanto con miembros de las familias Caamaño Vélez, Caamaño Acevedo y Caamaño Deño para ofrecer mis perspectivas sobre este caso en particular y luego de haber participado de manera directa o indirecta en la obtención, el procesamiento y análisis de más de 18,000 muestras de ADN en mi carrera profesional envié varias declaraciones juradas en donde rechazaba la factibilidad de obtener una muestra fidedigna debido a varios factores que ya han sido mencionados en otras comunicaciones y que todos ellos recibieron de manera directa de mi parte. Recomendé a la referida comisión la no realización de estas pruebas precisamente conociendo la posibilidad real de un resultado negativo o pobremente específico y erróneo, tal como efectivamente ha sucedido y por el cual se pretende llevarle al pueblo dominicano la noción de que estos restos no son auténticos.

Es menester señalar que para mi sorpresa y de nuevo obviando todos los protocolos establecidos para el trato de estos restos como evidencia de un crimen se realizo una nueva exhumación en presencia de periodistas, familiares y particulares esta vez en el cementerio de la Avenida Máximo Gómez. Una vez más, el área no fue sellada al ambiente. La urna conteniendo los restos descritos fue abierta al medio ambiente y al público allí presente, que constaba de decenas de personas. Luego de realizar este show mediático los restos fueron transportados bajo prácticamente ninguna custodia al centro INACIF en la ciudad de Santo Domingo.

Luego de varias semanas sin ofrecer ningún tipo de información pública y solamente luego de la orden expresa de una corte de leyes, el INACIF sorprende a la Nación Dominicana para alegría expresa de unos pocos y emite un reporte que borra de un solo golpe y plumazo todos los elementos que hasta ese momento se habían considerado validos con respecto a la procedencia de estos restos basados en “conclusiones” que luego de leer el informe mismo solo puedo catalogar de poco veraces, absurdas y contradictorias.

La comparación entre el estudio antropológico de 1987, el cual ni siquiera es mencionado en el reporte actual de INACIF, y este último reporte es sencillamente diametralmente opuesta, tanto en la forma, el contenido, la precisión y la calidad científica de los mismos. Se llegan a cometer errores garrafales que hemos-para no utilizar otros términos-catalogado de graves y penosos. Para nada se tomo en cuenta el estudio previo, ni sus datos, ni su contenido., ni sus resultados.  Se partió desde un principio con un desconocimiento total de la forma en que fueron hallados, manejados, manipulados y estudiados estos restos en el pasado. Se llega a contradecir en sí mismo en más de una ocasión, con descripciones de huesos “completos en más de un 95%” con “huesos incompletos, fragmentos y extremos proximales de los mismos”. Afirma todavía más el investigador principal diciendo que estos restos están “completos tal como ocurrió al momento de la muerte” sin siquiera mencionar cual fue ese momento ni sugerir siquiera una casusa probable para la misma.

Describe el INACIF en estos huesos completos la friolera de 66 piezas óseas, no concluyendo que a estos restos humanos por ende le faltan 160 piezas óseas. Por sus análisis contradictorios, adulterados y marcadamente erróneos, llegan y le transmiten a la población que allí había más de un individuo y más de un sexo en las referencias suministradas.

El peor de los errores, y el mas craso, sin embrago ocurre cuando se realiza un estudio de ADN no tomando en cuenta variable alguna que no fuese demostrar una familiaridad entre las muestras en cuestión y algunos miembros de la familia Caamaño, y no entender las variables científicas y epidemiológicas de sensitividad y especificidad de una prueba cualquiera para dar a conocer sus disparatados resultados. Es decir, el hecho de que aparezca, tal como apareció un “ADN” en estos restos y no aparezca el mismo “ADN” en los demás familiares no se puede interpretar tal como erróneamente se interpreto, es decir, probando que esos restos no pertenecían al padre biológico o hermano de esos miembros, sino que esos miembros no estuvieron en contacto con la muestra analizada en cuestión, siendo esta la principal diferencia entre un estudio diseñado para ofrecer resultados validos y uno que buscaba de antemano señalar la negatividad mismos.

La pregunta que debió hacerse y no se hizo el INACIF era de quien era el ADN encontrado en los restos. De cuál de las 20 o 30 personas que manipularon esos restos en 1987. De cuál de los técnicos que efectuaron la prueba. De cuál de las decenas de personas que estaban allí presentes cuando de manera desordenada se abrió la urna al medio ambiente, cuando es de ellos muy bien sabido que una sola partícula de saliva, sudor, contaminación de varios orígenes podía adulterar el resultado de la muestra misma, todo lo anterior sin medir las consecuencias de su error para la Historia y la Nación Dominicana.

Ese y no otro es el peor de los pecados de este reporte improcedente, anormal, incongruente e injusto que de manera obvia se asocia a los peores intereses que gravitan sobre la República Dominicana, y por lo que jamás debió ni debe ser aceptado como válido por el pueblo dominicano mismo. Es por lo mismo que nos reafirmamos en nuestra posición de que los restos del Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó deben ser llevados sin más dilaciones y sin más violaciones de todos los poderes del Estado a su lugar definitivo en el Panteón de Los Héroes de La Patria.

Dado en el Condado de Polk, Estado de la Florida, EEUU.

George F Torres,  MD